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jueves, 2 de febrero de 2012

Presentación en BCN del libro "Desde Santurce a Bizancio: el poder nacionalizador de las palabras" de Jesús Laínz


Hoy, jueves 2 de febrero, mi amigo y paisano Jesús Laínz, escritor, abogado, empresario santanderino y una de las personas que más ha escrito sobre el nacionalismo catalán y vasco, presenta en Barcelona su último libro titulado “Desde Santurce a Bizancio” en un acto organizado por Convivencia Cívica Catalana.


Este libro viene precedido de una curiosa polémica, ya que La Casa del Libro (Grupo Planeta) vetó la presentación del mismo, ya que según explicó la propia librería, sus salas no acogen presentaciones de libros "subversivos" o "muy problemáticos".

Así, pues, en Cataluña ya "no hace falta ninguna prohibición, ningún policía; el pueblo se ha convertido en gendarme de sí mismo, la gente se autocensura porque saben lo que se puede hacer o decir" para no ver perjudicados sus intereses particulares o empresariales. Y esto convierte al sistema en algo "verdaderamente feo", ha señalado el propio Jesús Laínz.

Recomiendo vivamente la lectura de este libro, todo un manual explicativo de cómo los nacionalismos han utilizado las lenguas como herramienta de construcción "nacional", ilustrado con múltiples ejemplos no solo de nuestro país.

El acto contará con la intervención de los ponentes Francisco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana, Jordi Cañas, Diputado autonómico y portavoz de Ciutadans (C’s) y Pedro Antonio Heras, Profesor Universitario.

Hora: 19.30h.
Lugar: Hotel Catalonia Plaza Cataluña (C/Bergara, 11. Barcelona)

ANEXOS:

- Concesión (informal) a Jesús Laínz del título de "vascófobo" de la semana.
- Entrevista de Luis del Pino a Jesús Laínz en EsRadio (28-01-12)
- Programa "Son libros", de EsRadio, con Jesús Laínz (28-01-12).

viernes, 10 de septiembre de 2010

Ciudadanos denuncia las mentiras del 11-septiembre

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C's asegura: 'El 11-S es un día de exaltación patriótica basado en un falso mito'

Ciutadans (C's) ha publicado un vídeo en el que denuncia “las mentiras del 11-S y el uso que hacen de ellas el resto de formaciones políticas”.

Entre otras cosas, C's destaca que “el 11-S es un día de exaltación patriótica basado en un mito falso”: “El nacionalismo considera que el 11 de septiembre de 1714 Cataluña pierde sus libertades y se somete a una España invasora, unas libertades que entonces no existían porque todavía no se había inventado la democracia”.

“Dicen además que llegó un rey español a Cataluña, que en realidad era francés, para prohibir a una sociedad analfabeta a aprender en catalán en una escuela que no existía”, matiza C's.

Además, C's señala que “el resto de partidos catalanes hacen ofrenda a Rafael Casanova, considerado un mártir por el nacionalismo, cuando ni fue un héroe ni murió en combate, sino que murió a los 83 años y habiéndose pasado al bando que quienes le rinden homenaje consideran enemigos”.


C's recuerda que, por esta razón, no acudirá a la ofrenda floral a Rafael Casanovas ni a ningún otro acto oficial, y que celebrará un acto alternativo el mismo 11-S en la avenida Josep Tarradellas, junto al monumento de Tarradellas, a las 12:00 horas bajo el lema “Convivencia Sí, Independencia, no”.

Más información sobre las mentiras del 11-S: La verdadera historia del 11 de septiembre de 1714

lunes, 26 de julio de 2010

La independencia de Cataluña arruinaría a los propios catalanes

El PIB de la comunidad au(tónoma caería como mínimo 50.000 millones de euros. Una Cataluña independiente tardaría al menos diez años en lograr integrarse en el Euro.


(La Gaceta).- Una caída del Producto Interior Bruto (PIB) catalán de entre el 23 y el 50%; deslocalización de empresas; un incremento exponencial del déficit; la salida del euro... Estos serían, según diversos estudios, los efectos que provocaría la independencia de Cataluña en su economía, sin olvidar sus efectos letales para España.

Uno de los informes más completos sobre una teórica secesión catalana es el elaborado por el catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, Mikel Buesa. Sus cálculos indican que el PIB catalán sufriría una caída de 50.580 millones de euros o del 23,4% si se independizara de España. En términos per cápita, se pasaría de los cerca de 29.500 euros a los 22.500, o lo que es lo mismo, “de ser una región más rica que la media española, pasaría a ser una nación más pobre que esa media” y sus ciudadanos “se empobrecerían hasta llegar a un nivel equivalente al que actualmente gozan los ciudadanos de Ceuta”, señala Buesa en su informe.



Sus cálculos apuntan a que las importaciones catalanas retrocederían en una cifra equivalente al 8,8% del PIB de la región, mientras que su déficit exterior se dispararía hasta los 25.700 millones de euros, algo más del 15,3% del total de su economía, lo que convertiría al recién nacido Estado en “la nación más deficitaria del mundo”.

Los cálculos de Buesa no son los únicos que apuntan a un drástico empobrecimiento de Cataluña si se separa del resto de España. El vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, ha afirmado en más de una ocasión que la independencia le costaría a Cataluña entre el 30 y el 50% de su PIB en pocos años.

La incertidumbre, la posible hostilidad de los consumidores ante los productos catalanes, la desaparición de las ventajas de pertenecer a la zona euro y el consiguiente establecimiento de aranceles para comerciar con España (el 50% de su mercado) o la UE (el 30%), o la deslocalización de multinacionales que valoran la pertenencia del país a la unión monetaria son algunos de los argumentos que esgrimen los expertos para valorar el coste económico de la independencia.

Uno de los efectos inmediatos de la secesión sería la salida del euro (en el mejor de los casos tardaría 10 años en conseguir acuñar sus euros) y la pérdida de ayudas comunitarias, que entre 1989 y 2013 dejarán en la región la no despreciable cifra de 10.392 millones de euros.

Una Cataluña independiente tendría que contar con su propia moneda, su propio Banco Central y sus organismos reguladores y tendría que haber hecho frente sola, por ejemplo, a los costes del proceso de reestructuración de las cajas de ahorros, en el que varias entidades catalanas han resultado beneficiarias del FROB.

La independencia no casa tampoco con el modelo de negocio de los máximos exponentes de la empresa catalana. La Caixa o Gas Natural tienen gran parte de su negocio y sus clientes en el resto de España. El 35% de los 20 millones de clientes de Gas Natural están en el resto del país y sólo el 10% en Cataluña. Mientras, siete de cada 10 sucursales de La Caixa se sitúan fuera de Cataluña.

Los efectos adversos en la actividad de una eventual secesión se sumarían a la pérdida de peso que la economía catalana ha experimentado en el conjunto de España en los últimos años.

De más a menos



Los datos de la Fundación de las cajas de ahorros (Funcas) indican que el PIB catalán cayó en 2009 por encima de la media española y constatan que su peso en el conjunto de la economía ha ido reduciendo paulatinamente hasta situarse en el 18,68% del total, superada por Madrid (18,71%).



Cataluña ha sufrido más que otras regiones los envites de la crisis. Los datos del Banco de España correspondientes al primer trimestre del año indican que la región arrastra una deuda de 25.079 millones de euros, más de una cuarta parte del total de todas las autonomías españolas. El deterioro de las cuentas públicas catalanas se ha traducido también en una drástica rebaja de la calificación por parte de las agencias de rating. En diciembre de 2009, Moody’s bajó la calificación de la deuda catalana desde Aa3 a A1 con perspectiva negativa.

martes, 20 de julio de 2010

Guerra de banderas en Cataluña

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A raíz de la manifestación del 10J contra el estado de derecho, una serie de banderas han aparecido por los balcones catalanes, unas más legales y otras menos. A ellas se les han unido, en paralelo, las banderas españolas como soporte a nuestra Selección Española de Fútbol, que el 11J se proclamó campeona mundial. Un hecho sin precedentes que une a todos los españoles en un sentimiento más fuerte que el político.

José Cavero lo expresa en su artículo "Las dos banderas del momento", del que extracto lo siguiente:

La gran actualidad consiste hoy, o se sintetiza, en dos banderas distintas. De una parte, la bandera nacional, que se ondea en muchos balcones y que habrán llevado consigo esta tarde-noche miles y miles de jóvenes y personas de cualquier otra edad, para expresar su solidaridad y buenos deseos para la Selección Nacional de Fútbol, que ha jugado la Copa del Mundo que se viene disputando en los Campeonatos mundiales de Sudáfrica.


Pocas veces, o ninguna, como en esta ocasión, han florecido tantas banderas nacionales, en cualquier punto de España, y pocas veces se ha alentado tan abiertamente a los representantes de un deporte nacional como esta vez. La bandera nacional ha servido para unir los deseos de todos, y se ha hablado profusamente de la aparición de un sano y generalizado patriotismo al que, si acaso, sólo le bastó la letra del himno nacional para completar los festejos y celebraciones. La nación entera ha vibrado, durante varias semanas, al ritmo de las victorias conseguidas en los distintos encuentros deportivos, hasta el último de la tarde-noche de este domingo.


La otra bandera, con dos versiones distintas -con la estrella del independentismo y sin ella- es la catalana, que en la tarde del sábado tuvo un lugar y momento de protagonismo formidables por razón de la manifestación masiva -un millón, un millón cien, millón y medio de participantes, según los distintos cálculos y apreciaciones (75.000 según los estudios técnicos más serios)- que se sumaron a la protesta contra los recortes que el Tribunal Constitucional ha hecho del texto del Estatuto aprobado hace cuatro años por el Parlament de Cataluña, por las Cortes españolas y refrendado por los ciudadanos, y por la independencia de Cataluña (ese era el grito mayoritario).

Aquí podéis ver un ejemplo de una fachada barcelonesa, la mía, donde ondean dos banderas: la española, la de todos (en mi piso), y la estelada, la independentista catalana, la de los que quieren poner fronteras y separarnos del resto de los españoles.


Por cierto, ahí seguírá ondeando sin complejos la mía, la española, mientras ondee la otra bandera, la que quiere dividir a los españoles entre sí, y aislar a los catalanes.

Os dejo aquí el reportaje (un tanto alarmista, eso sí) que emitió telecinco el sábado pasado en La Noria:

viernes, 16 de julio de 2010

Roberto Rodrigo: ¡Qué noche la de aquel día!


¡Qué noche la de aquel día! Aún sigo disfrutando de la victoria de España en el Mundial. La euforia invadió España entera en una noche histórica. Los pitidos, gritos, canciones y llantos fueron la expresión de la victoria de una selección, nuestra selección, que ha hecho realidad el sueño de millones de españoles. Toda España fue una fiesta. En Madrid, Barcelona, Bilbao, La Coruña, Albacete, Valencia o Sevilla el escenario era el mismo, fuentes repletas de gente y una canción “yo soy español, español, español”.

España ha recibido a sus galácticos como se recibía en Roma a los Generales victoriosos tras sus batallas. En cada calle, en cada plaza, en cada rincón se saborean las mieles del triunfo. Fue impresionante el recibimiento de la Roja en Madrid, durante todo el trayecto la gente, los españoles y españolas estaban cargados de emociones ¿¿Qué España es grande?? No es grande, es enorme, lo máximo. Como me dijo hace unos días alguien “que suerte tenemos de ser españoles”. Lástima que haya algunos individuos e individuas que por su inutilidad y sectarismo le creen tantos problemas a este gran país y lo que es peor, sin necesidad.

El fútbol, según Gary Lineker, es un juego que inventaron los ingleses para que siempre ganaran los alemanes. El tiempo ha demostrado que se equivocaba. Tenía razón en una cosa, en que es un deporte que lo inventaron los ingleses, pero en lo que se equivocaba es que no ganarían siempre los alemanes, ahora lo hace España. Y es normal, y es que nuestro combinado nacional con las patadas que más disfruta es dándoselas al balón.

Ya conocemos lo que es el espíritu ganador ¿Qué es el espíritu ganador? Es luchar por la victoria sin descanso. Es ser el número uno y seguir siendo tal como eres. Es el coraje que crece dentro de ti y te hace más fuerte. Es eso que no deja que te rindas nunca. Es la fuerza, el empuje, la decisión. Es aprender de las derrotas y de las victorias. Es levantar la cabeza y mirar al frente seguro de uno mismo. Es saber quien eres y hacía donde vas. Ese es el espíritu ganador que hay que tener.
 
Ahora podemos decir que el campeón del Mundo se llama España. Desde la Eurocopa, la selección nacional ha demostrado lo grande que es, lejos de los complejos de si pasaríamos de cuartos o no, a la que los rivales admiran y temen. Ver en balcones y ventanas la bandera de España en lugares como Bilbao, San Sebastián o Barcelona con absoluta normalidad no debería ser una excepción que termine tras la euforia del Mundial, sino el principio de una senda en la que estemos convencidos del potencial de España, yo lo estoy y siempre lo he estado, y de todos los españoles, ya que juntos somos capaces de alcanzar cualquier objetivo y de superar las adversidades. 

Los de Del Bosque han dado una lección a todo el país. Se han mostrado como un elemento de cohesión de España y del hecho de ser español, más allá de las ideologías políticas e intereses partidistas que suelen caer siempre en el sectarismo. La unión de todos los españoles que se ha vivido estos días en torno a la Roja debería extrapolarse a otras esferas de nuestra realidad, evidentemente políticas. Es mucho mejor multiplicar que dividir, pero algunos están interesados, una minoría algo ruidosa, que se empeña, con pocos resultados, en dividir esta gran nación.
 
¿Se dará cuenta el Gobierno y los nacionalistas de que la clave de lo logrado por la Selección ha sido que la unión hace la fuerza? ¿O seguirán empeñados en pensar que España es discutida y discutible para seguir buscando votos entre los separatistas? Dejemos para los progres de pacotilla los eufemismos sobre el concepto “nación”, ya ha quedado claro tras la victoria de la Selección en el Mundial que nación sólo hay una y se llama España. Bueno, siempre ha estado claro, pero para los que no se enteran.

Nuestros deportistas son la última expresión del inmenso salto adelante que gracias a la Democracia ha dado nuestro país. El separatismo político empieza por el deporte y que todos los partidos convocantes de la manifestación del sábado en Barcelona quieren romper la Selección Nacional para que Cataluña compita con España. Para eso tienen el artículo 200 del Estatuto que fomenta la filiación a los organismos deportivos internacionales, para que Puyol, Piqué o Busquets no formen parte del mejor equipo del mundo junto con el madrileño Casillas, el andaluz Sergio Ramos o el manchego Iniesta (Iniesta de mi vida), sino para que se enfrenten a ellos.
 
La bandera nacional en países como EE.UU., Francia o Inglaterra es referencia constante de la vida pública y espero que a partir de ahora, tras ganar el Mundial, nadie sea llamado facha por sacar la bandera nacional cuando le plazca, incluso lo espero de esa clase política no separatista que la esconde de manera vergonzante. Por cierto, ¿Alguien vio alguna bandera republicana, inconstitucional? NADIE.

Ha aflorado el orgullo de ser español, que es el requisito imprescindible para eliminar a todos nuestros graves problemas, que no son otros que los cuatro gatos que dicen ser nacionalistas, junto con Zapatero. Los nacionalistas no quieren que se marche ¿Para qué? Si a través de nuestro Presidente nos están sangrando y consiguiendo casi todo lo que piden. Menos mal que el TC les ha dicho a unos que no, que el Estatuto tiene muchos puntos anticonstitucionales. Le ha costado cuatro años lo que en uno le habría bastado, pero al menos lo ha hecho.
 
La España de la selección tiene un proyecto, una estrategia y un liderazgo. Tres cosas de las que carece el que nos dirige a todos los españoles, Zapatero. No se si el pulpo Paul es de izquierdas o de derechas, pero espero que alguien le coloque en una urna un billete de ida a su querida Cuba y en la otra otro billete, también de ida, para Venezuela. No es que después de ganar el Mundial y de acertar en sus pronósticos no me fíe de Paul, no es eso, es para ponerle el trabajo fácil y espero que con su acierto, si o si, acabe de convencer a los españoles que Zapatero no puede ser el líder que nos dirija y que nunca lo debió ser.


Brindemos pues por España y por los españoles.

Mi vela arde por los dos lados, no llegará a mañana, pero no importa amigos míos, su luz alumbra mi alma.

¡VIVA ESPAÑA SIEMPRE¡

miércoles, 14 de julio de 2010

Ciutadans estuvo viendo la final del Mundial en la pantalla gigante de Barcelona

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Gracias a Ciutadans pudimos ver la Final del Mundial entre España y Holanda a través de una pantalla gigante (en teoría) emplazada en la Av. María Cristina de Barcelona.

Un día histórico, y un hecho histórico: el ayuntamiento de Barcelona, ante la insistente presión ejercida desde Ciudadanos y con el apoyo de miles de barceloneses a través de las redes sociales, accedió a instalar finalmente una macropantalla al aire libre. No obstante, desde el ayuntamiento no se hizo publicidad ninguna de la instalación de la pantalla, salvo unas breves declaraciones de una concejala en RAC1, ya que había otros acontecimientos más importantes para el equipo de gobierno del consistorio, como la manifestación independentista del día anterior. Afortunadamente, la noticia corrió por las redes sociales: el ayuntamiento había hecho caso al fin a la demanda reiterada de Ciutadans.

Al final, las dos pantallas instaladas se quedaron pequeñas. Según nos han contado los técnicos que las instalaron, se esperaba una afluencia como mucho de 2.000 personas, cuando en realidad nos presentamos allí casi 100.000.

Esto revela que los ciudadanos barceloneses y sus políticos van por caminos distintos, unos quieren ver el fútbol y animar a la Selección Española, y otros promocionan manifestaciones e insubordinaciones contra el estado de derecho. Curiosamente, los antidisturbios solo actuaron para disolver por la fuerza la concentración futbolística pacífica, con el empleo desmedido de pelotas de goma y gases lacrimógenos. ¿Tanto les molestaba ver las banderas de España y a la gente contenta? ¿qué tiene de malo sentirse español y catalán al mismo tiempo? ¿por qué no disolvieron a los que iban con banderas independentistas e insultaban a la mayoría de catalanes y españoles?


sábado, 26 de junio de 2010

La bandera de España deja de ser invisible gracias al Mundial

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La bandera española ha dejado de ser invisible en diferentes pueblos y ciudades de Cataluña aprovechando la celebración del Mundial de fútbol de Sudáfrica. Muchas personas se han atrevido a exhibirla en tiendas, donde se vende como un producto más, y también en balcones y ventanas de pisos.


(Minuto Digital).- En este sentido, los últimos días ha sido habitual ver banderas españolas en viviendas, sobre todo, del Baix Llobregat o del área metropolitana de Barcelona. También ha aumentado de manera significativa en las calles la presencia de camisetas con los colores de la selección que dirige Vicente del Bosque.

Con la consecución del título del campeonato de Europa de selecciones, en el 2008, diversas ciudades de Cataluña celebraron de manera espontánea la victoria del combinado nacional, treinta y cuatro años después del primero. En Barcelona, nos cuenta E-noticies.cat, los seguidores colapsaron la Plaza España hasta altas horas de la madrugada.

NO SOLO EN CATALUÑA
 
En Andalucía también han ‘tomado’ los balcones y ventanas las banderas españolas. Un lector sevillano nos comenta que en su distrito, Cerro-Amate el 2º Distrito con más habitantes de Sevilla capital (unos 185.000), “rara es la calle que no tiene alguna bandera de España y veo mucha gente como yo con cinturones de España y no sólo es el hecho futbolístico, el fútbol es la excusa”

Nuestro lector comenta que “cuando España ganó la eurocopa se vieron algunas banderas de España por mi Distrito, pero ahora está todo plagado, en mi bloque de 14 viviendas que dan al frente 3 balcones tenemos la bandera de España y en la calle hay más de 10 banderas de España”

Precisamente, antiguos terroristas del GRAPO de Sevilla procedían de este Distrito y la única Virgen de Sevilla capital donde no se toca el himno de España al meterla en su Iglesia es la Virgen de Los Dolores del Cerro del Águila (se toca el himno de Andalucía).

TAMBIÉN EN EL PAÍS VASCO

Banderas de España…pocas, pero un pequeño ejército de chavales vistiendo las camisetas de la selección ha tomado las calles del País Vasco, sobre todo en Vizcaya y Álava.

Es muy usual ver a los chavales en bares y terrazas, acompañando a sus padres, portando los uniformes de “La Nacional”.

martes, 16 de febrero de 2010

Cataluña, la región más española (por Jesús Royo)

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(Publicado en La Voz Libre)

Lo digo, evidentemente, para provocar. Quien haya seguido mis artículos, sabrá que lo de ser más o muy español, o catalán, o lo que sea, es una expresión que me la trae al pairo, que no me dice nada, que para mí no tiene sentido, vamos, que me cuesta entenderla. No entiendo que Pujol sea más catalán que yo, por ejemplo, o que los toros sean más españoles que el fútbol. Me remito pues, como marco conceptual, a lo que apunté en 'se es o no se es, no mucho o poco', en esta columna el 11 de noviembre pasado. Pero supongamos, como un juego, que sí, que hay un ránking de regiones más y menos españolas. En este artículo y en el próximo pretendo dar razones de que, contra la opinión común, Cataluña es una región muy española, si no la que más. Aunque al cabo, todo sea hablar por hablar, o hablar por no callar.

Las primeras tierras que se llamaron España -palabra fenicia- fueron las del litoral mediterráneo y aparece ya en textos ugaríticos de hace más de tres mil años. Se duda sobre su significado, 'tierra de conejos' o 'tierra de metales'. Pero era una denominación geográfica. España adquiere entidad política como provincia de Roma -en realidad dos provincias, al principio-. Los romanos, vencedores en las guerras púnicas, adoptaron el nombre que le daban los cartagineses vencidos, Hispania. La actual Cataluña siempre fue parte de la Hispania romana, desde su desembarco el 218 a.C. en Empúries. Tarragona fue su capital principal durante seiscientos años. Pero la conquista romana no se coronó hasta Augusto. Tarragona y todo el litoral mediterráneo hasta Córdoba -la otra capital inicial de Hispania- fue España durante un promedio de 100 años antes que el resto.

Al caer el Imperio, España pasa a ser una entidad independiente. En tiempo de los godos, Barcelona creció en importancia y llegó a ser capital del reino, antes de serlo definitivamente Toledo. Con la invasión árabe, el reino visigodo desaparece. La antigua Hispania pasa a ser sólo un recuerdo. Pero un recuerdo persistente, que legitima la larga guerra de recuperación. La Reconquista se hizo para recuperar la legitimidad del reino visigodo. La guerra se llevó a cabo 'per Déu e per Espanya', dice el rey Jaime I. Barcelona fue reconquistada en 801, noventa años después de la invasión árabe. Mientras la mayor parte de la península era Al Andalus, Barcelona ya volvía a ser España. Toledo fue recuperada casi trescientos años más tarde. La ventaja de Barcelona sobre el resto peninsular en cuanto a 'españolidad' es de 350 años como media.

Resumiendo: somos españoles desde el 218 antes de Cristo, con una interrupción de noventa años, 2.138 años en total. Contado en años, Cataluña -o al menos, Barcelona- es la región más española. Somos 450 años más españoles que la media. El resto de España, o empezó a serlo más tarde, o dejó de serlo más tiempo.

(2ª parte)

Decíamos en el artículo anterior que Cataluña es España desde hace 2.228 años, con una interrupción de 90 años, en los que fue del Califato. Ninguna otra región lo ha sido durante tanto tiempo. Pero sigamos con la historia. Ya en época moderna, Cataluña quiso independizarse de España -Guerra dels Segadors- en la gran crisis de 1640, junto con Portugal y Andalucía. Sólo lo consiguió Portugal, que también era parte de la Hispania romana y visigoda. La Guerra de Sucesión, que acabó el 11 de septiembre de 1714, no fue de independencia, sino entre dos aspirantes al trono de España, Felipe de Borbón y Carlos de Austria. El Reino de Aragón apostó por el Austria y perdió: no se derrotó a un país, sino a una causa, la del austracismo. El nuevo rey Borbón creó un reino de Nueva Planta unificado al estilo francés, sin fronteras interiores. Está claro que Cataluña perdió sus instituciones propias, pero también las perdieron Aragón, Valencia, Castilla, Navarra... Se puede decir que en ese momento nace España como Estado moderno: hasta entonces era una confederación con un mismo monarca.

Pese al sentimiento de derrota, Cataluña se suma al nuevo Estado porque le permite participar en la colonización de América, y lo hace con fervor y sin demasiados escrúpulos: los marinos catalanes fueron unos negreros excelentes. En América se amasaron los capitales que alimentaron luego la industrialización del siglo XIX. En la Guerra de Independencia, los guerrilleros catalanes destacaron por su patriotismo -español, por supuesto-. Luego, en el Estado Liberal, los catalanes siempre fueron partidarios de los aranceles contra los librecambistas de Madrid. O sea, mucho Estado, mucha España, y altas fronteras impermeables a los productos competidores de Europa. Se dice que nuestro ancho de vía diferente del europeo fue para evitar una invasión militar: yo creo que fue más bien contra la invasión comercial para preservar un mercado cerrado a los tejidos de Manchester, que hubieran arruinado la industria autóctona. Para Cataluña, España fue, pues, el ultramar donde enriquecerse y el mercado en exclusiva donde colocar la manufactura. España ha sido el gran negocio de la Cataluña moderna. Incluso diría que toda la Reinaixença del siglo XIX, que conducirá en el XX al catalanismo y al sueño soberanista, se basa objetivamente en la prosperidad que viene del gran negocio llamado España.

Toda esa interacción fuerte entre Cataluña y España hace que, por debajo de problemas de identificación, objetivamente Cataluña sea protagonista principal de la historia española contemporánea. El intento colonial africano -Marruecos, Guinea- tiene sello catalán: de Prim a la Semana Trágica. Incluso el fascismo español, en parte fruto del 98, se formaliza con material ideológico del Noucentisme: d'Ors sirve por igual al nacionalismo de Prat de la Riba y a la Falange. Los grandes movimientos de población de los últimos doscientos años tienen como destino Cataluña y el País Vasco: curiosamente allá donde se han creado movimientos secesionistas fuertes.

Sin duda, el nacionalismo es la respuesta del indígena al aluvión de inmigrantes, en demanda de la prioridad social. Otra paradoja: Cataluña es separatista porque es muy española. En realidad, donde hay más población española es en Cataluña, el País Vasco y Madrid. En Andalucía hay andaluces, en Murcia murcianos, en Galicia gallegos, pero en Cataluña los catalanes étnicos son minoría, la mayor parte provenimos o descendemos de todos los puntos de España. Somos tan españoles, que incluso aborrecemos lo español, siguiendo fielmente el tradicional autoodio hispánico. Creo que fue Balbontín, un exiliado republicano, escritor habitual de Cuadernos para el Diálogo, quien a la vuelta a España se hizo de Herri Batasuna "porque son los últimos españoles dignos de ese nombre". El resto, desde que nos decidimos a cancelar las banderías del pasado en la Transición, éramos unos aguachirris tibios y pactistas. ¡Bah!

jueves, 4 de febrero de 2010

Zapatero pide ayuda al Barça para mejorar la imagen de España

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¡Increíble! sí que debe andar desesperado ZP para pedir ayuda a un reconocido independentista (Laporta), a través de su tesorero Xavier Sala Martin (también nacionalista "de pro") y que le ayuden ... ¡a mejorar la imagen de España!

¡Estamos listos si la imagen de España depende de Laporta!


(EL MUNDO)
Zapatero pide ayuda al Barça para mejorar la imagen de España

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere que el Fútbol Club Barcelona ayude más a mejorar la imagen de España y se implique jugando partidos en países de interés para la política exterior española. Así se lo pidió el pasado jueves el propio Zapatero al tesorero barcelonista Xavier Sala i Martín, en una improvisada reunión que mantuvieron ambos en el congreso del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza).

"El presidente y Xavier Sala i Martín comentaron que el Barcelona puede ser un gran embajador potencial de España y que es una oportunidad que merece la pena aprovechar", aseguraron a EL MUNDO fuentes del Palacio de la Moncloa.

Zapatero es un aficionado barcelonista declarado y constata con frecuencia en sus reuniones bilaterales con otros jefes de Estado y de Gobierno la popularidad del Barça y el interés que existe por la visita del equipo azulgrana incluso en países remotos. A Zapatero no le frena la posición independentista del presidente del Barça y cree que el club puede ser un apoyo eficaz de la política exterior de España simplemente jugando un partido en determinado país en determinado momento.

Sala i Martín se encontraba en Davos, porque es uno de los economistas que trabajan para el Foro Económico Mundial. El catalán ha confirmado la existencia de su encuentro con el jefe del Gobierno en su página en Facebook. También ha relatado que entregó a Zapatero un pin del club de sus amores.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Manifiesto cívico por la Constitución: 'La dignidad de España'

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Una docena de asociaciones suscribe el texto



(La Voz Libre) Dado el interés informativo del manifiesto cívico 'La dignidad de España', suscrito con motivo del aniversario de la Constitución por más de una docena de asociaciones, 'La Voz Libre' publica íntegro el texto:

"El 6 de Diciembre de 1978 el pueblo español ratificó en referéndum la Constitución española. Hoy celebramos el 31 aniversario de este importante acontecimiento histórico.

Las esperanzas e ilusiones despertadas por el marco jurídico destinado a la armonización de nuestra vida en común no han desaparecido. Tampoco sería justo que olvidáramos los grandes servicios que nuestra Carta Magna ha brindado a la convivencia en libertad y al bienestar común.

Pero junto a las bondades de la Constitución y a las ventajas que su aplicación ha proporcionado a los españoles, no podemos olvidar los escollos y las dificultades con las que se enfrenta en estos días, culminación de un largo período de deslealtades nacionalistas a la Constitución y a España. Deslealtad que podemos ejemplificar en la declaración de CiU, una vez que el Estatuto catalán pasó la criba del Congreso de Diputados: ‘Este Estatuto es sólo un peldaño más hacia la independencia de Cataluña’.

El carácter incluyente y abierto de nuestra Constitución ha servido para que los nacionalistas hayan utilizado las competencias transferidas para fomentar la desunión entre los españoles, cuando no el enfrentamiento. También les ha servido para magnificar las diferencias y minimizar o esconder lo mucho que nos une, tras tantos siglos de historia en común.

Pero, además, no podemos olvidar los ataques a la lengua española, como símbolo de unidad y entendimiento. O la quema de banderas españolas. O los silbidos al himno nacional. O la quema de fotos del Jefe del Estado. En resumen, una voluntad firme y persistente de ofender a España y a los españoles.

En fechas recientes hemos podido leer un editorial conjunto de doce periódicos catalanes, titulado ‘La dignidad de Cataluña’. Tanto este editorial, como el tripartito catalán y el resto de partidos nacionalistas, han tratado de intimidar al Tribunal Constitucional para que dicte una sentencia favorable a sus intereses partidarios. Y han amenazado con que la sociedad catalana articulará, si se ve defraudada, una respuesta legítima. Sin embargo, las respuestas legítimas, en democracia, se dan en las urnas y dentro del respeto debido a los procedimientos democráticos. No con populismos callejeros y algaradas.

Si la dignidad de los nacionalistas se fundamenta en la amenaza a las instituciones democráticas, a la violación de la Constitución, exigiendo una bilateralidad que crearía dos entes soberanos, a la exigencia de privilegios por razón del origen y a ilusorios derechos colectivos, la dignidad de España se asienta en valores más sólidos y respetables.

La dignidad de España se asienta en la libertad y en la igualdad ante la ley de todos los españoles; y se asienta en la solidaridad entre todos los territorios que configuran la nación española, cuya existencia sólo puede ser negada con base en la ignorancia o la mala fe.

Algunos nacionalistas se han atrevido a exigir al gobierno socialista (responsable último del inconstitucional Estatuto catalán) que cumpla los pactos acordados. Pero no podemos admitir que solamente nosotros, los ciudadanos españoles, tengamos que respetar los pactos que ellos hayan acordado con el gobierno, o entre ellos.

Nosotros exigimos respeto al pacto fundamental, aprobado por todos los electores españoles, la Constitución de 1978. Recordemos su artículo segundo: ‘La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española’. Unidad que está entrelazada constitucionalmente con la autonomía y la solidaridad.

En estos preocupantes momentos que nos ha tocado vivir, cuando los partidos supuestamente nacionales han dejado de cumplir con sus responsabilidades históricas y constitucionales, por el deseo de poder a cualquier precio y por las deslealtades nacionalistas, quedamos nosotros, los ciudadanos comprometidos con la Constitución y con España".

Firmado por: Círculo Balear, Asociación 11.M. Verdad y Justicia, Plataforma Ciudadana Peones Negros, Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, Profesionales por la Ética, Asociación por la Tolerancia, Convivencia Cívica Catalana, Mesa por la Libertad Lingüística, Fundación Unidad + Diversidad, DENAES, Voces contra el Terrorismo y Asociación Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza.

ADHESION AL MANIFIESTO: Puedes sumarte al grupo facebook de apoyo al manifiesto 'La Dignidad de España'.

Noticia recogida también en: La Voz de Barcelona.

viernes, 27 de noviembre de 2009

El régimen catalán los retrata a todos (por Mario López)


No merecen el nombre de periodistas. Son meros juntaletras transmisores del parte oficial del Caudillo de turno, que es quien maneja el poder y, sobre todo, la pasta. Pasta con la que se les subvenciona, bien directamente como es el caso del ”Avui”, bien a través de publicidad institucional y diversas ayudas, contratos o dádivas pagadas a cargo del bolsillo de la clase media catalana, cada día menos media.


Ya no son la “prensa de Barcelona”. Ahora son meros boletines oficiales que publican aquello que el poder manda y ordena. Y es que en la “plural” Cataluña no existe prensa. El jueves quedó claro. El numerito totalitario ofrecido por la práctica totalidad del periodismo catalán, que ayer publicaba un parte conjunto más propio de los tiempos del NO-DO que del siglo XXI, debería de ser estudiado en las facultades de periodismo del mundo libre como ejemplo de prensa totalitaria. Victimista editorial repleto de mentiras, cuyo fin último es, pasándose por el forro de sus corrupciones la separación de poderes, la libertad, la soberanía nacional y la democracia, presionar a los eficacísimos miembros del Tribunal Constitucional que sólo llevan tres años, tres, deliberando acerca de la Constitución catalana. Se les ha pasado por alto el pequeño detalle de que cuando todos comparten el mismo pensamiento –pensamiento único- se acabó la libertad. Libertad, ¿para qué?, que dirían estos “cutre-émulos” de Lenin. Se les ha olvidado que la prensa en una sociedad abierta debe ser un contrapoder no un “conelpoder”.

¿Dónde estaba toda esta tropa cuando, por ejemplo, el expolio del Palau era público y notorio? ¿Qué dicen de las comisiones que hay que pagar para obtener licencia? ¿Qué fue del 3%? ¿Por qué no emitieron todos estos en su día un parte conjunto denunciando la corrupción que campa a sus anchas por Cataluña? A balar. Y a cobrar. Que al fin y al cabo se trata de pertenecer al régimen. Por eso de vivir, a costa del resto de siervos del oasis, por encima de lo que por preparación, inteligencia, trabajo o capacidad les correspondería. Cosas de una oligarquía que quiere seguir chupando del bote aún a costa de la ruptura de la convivencia democrática en España.

No sorprende en absoluto la reacción del PSC-PSOE. Al fin y al cabo es José Luis Rodríguez Zapatero el padre del engendro liberticida. Recuérdese cómo pasó una noche encerrado en Moncloa con Artur Mas y cómo entre ambos parieron la legislatura pasada el Estatuto. Era la puerta de entrada hacia la Segunda Transición que quiso imponer Zetapé a los españoles y que fracasó, de momento, al irse al garete por la fuerza de los hechos y la sangre derramada la negociación con ETA –curiosamente ayer varios históricos asesinos etarras pedían a la organización terrorista que entregara las armas-. Sorprende un poco más, pero a estas alturas ya no demasiado, la reacción del “centrista” Mariano Rajoy, quien, haciendo una vez más caso omiso al clamor de su militancia, impone la ley del silencio apoyándose en la libertad de expresión que precisamente toda esta patulea aniquila. Creen que ganarán las próximas elecciones –las encuestas así lo indican, pero la experiencia también nos dice que hasta el rabo todo es toro- y con eso les basta. UpyD a la hora en que escribo mi columna no ha dicho esta boca es mía. Decente, correcta y solitaria ha sido, por contraposición a toda esta cuadrilla, la reacción de Albert Rivera (Ciudadanos) pidiendo conocer el importe de las subvenciones que la Generalitat concede a unos medios impresos en caída libre de ventas.

¿Y la prensa del resto de España? En líneas generales demostrando que es prensa, que aún mantiene cierta autonomía frente al poder político y que no acepta de buen grado que una casta política totalitaria arruine los últimos 30 años de convivencia democrática y pacífica. Por su parte, en la red los medios digitales y blogs de temática política no se callan y denuncian la barbaridad. Normal, la mayoría de ellos no están bajo la bota de nacionalismo-socialista catalán. Y menos mal.


(Publicado en Diario Siglo XXI)

El pronunciamiento catalán (de Jorge de Esteban)

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El autor advierte que ejercer coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional es un delito tipificado en el Código Penal- Recuerda que un Gobierno de González derogó un artículo que vigilaba la constitucionalidad de los proyectos de Estatuto.


Nuevamente el presidente de la Generalitat de Cataluña, apoyado por su Gobierno tripartito, ha vuelto a ejercer una clara coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional, con el evidente objetivo de que éste no declare la inconstitucionalidad del Estatut, tanto total como parcialmente. Igualmente, el presidente de CiU, Arturo Mas, habla ya de la posibilidad de un frente común de los partidos catalanes ante una sentencia adversa.


Esto es: los partidos catalanes, excepto el PP, se han pronunciado contra una sentencia que todavía no existe, al estilo de lo que hacían los militares en el siglo XIX cuando no estaban conformes con el Gobierno de turno. Ahora bien, en el siglo XIX y principios del XX, no había en España un auténtico Estado de Derecho como el que alumbró la Constitución de 1978. En consecuencia, lo que está pasando ahora, jurídicamente hablando, es mucho más grave que aquellas célebres asonadas militares.


Tan grave, que la acción de los miembros del Gobierno catalán constituye presuntamente un claro delito tipificado en nuestro actual Código Penal, como ya recordé en estas páginas hace unos meses, tras la injuriosa ofensiva nacionalista del verano, dirigida a amedrentar al Tribunal Constitucional. Vuelvo a recordar así lo que dice su artículo 508.2: «La autoridad o funcionario administrativo o militar que atentare contra la independencia de los Jueces o Magistrados, garantizada por la Constitución, dirigiéndoles instrucción, orden o INTIMIDACIÓN relativas a causas o actuaciones que estén conociendo, será castigado con la pena de prisión de uno a dos años, multa de cuatro a 10 meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a seis años». Sólo hace falta, pues, que el Ministerio Fiscal o cualquier particular a través de la acción popular denuncie semejante atropello, que, por lo demás, es un comportamiento reincidente.


En definitiva, como señala el artículo 9 de la Constitución, «los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico». Sin embargo, el presidente de una comunidad autónoma, el cual incluso formó parte anteriormente del Gobierno de España, parece ignorar este mandato constitucional. Por otro lado, la excusa que con más frecuencia arguyen los nacionalistas catalanes para no aceptar una sentencia adversa para ellos (y no para Cataluña) consiste en que los 10 Magistrados del Tribunal Constitucional que la emitirán no pueden ir contra una norma, como es el Estatuto, que no sólo ha sido aprobada por el Parlamento de Cataluña y por las Cortes Generales, sino también y, con mayor razón aún, por el pueblo de Cataluña a través de referéndum.


Semejante argumento, dejando al margen las magras cifras de participación en el mismo y, por tanto, en su aprobación -legalmente válidas mientras no se establezca un porcentaje mínimo de participación mediante reforma de la trasnochada ley del Referéndum actualmente vigente-, no resulta convincente por dos razones fundamentales. La primera, como señalé ya aquí, porque la Constitución es la primera de las normas del Estado, por encima de todas las demás, y fue aprobada en Cataluña por el cuerpo electoral catalán, además de por el de toda España. Por consiguiente, es claro que un referéndum parcial y limitado para aprobar una ley orgánica o Estatuto, territorialmente acotada, no puede prevalecer nunca sobre una Constitución que fue aprobada por un referéndum de alcance general. Luego no es de recibo contraponer la legitimidad de una ley territorial a la de una institución, como es el Tribunal Constitucional, que fue adoptado en el seno de una Constitución aprobada por todos los electores de España, incluidos los catalanes.


Ciertamente, se arguye también, en este sentido, que el Estatuto aprobado por el cuerpo electoral catalán -y que está vigente desde hace tres años- no puede ser ya amputado por el Tribunal Constitucional, y que éste, por tanto, no debería ejercer el control sobre él. Ya he explicado por qué es así, pero para contentar a los que sostienen esa posición, habrá que recordarles que los Gobiernos del Partido Socialista son los que han provocado este galimatías jurídico que no acaba de desentrañar el Tribunal Constitucional por dos razones.


En primer lugar, porque fue un Gobierno de Felipe González el que derogó un artículo clave del desarrollo autonómico, como era el 79 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, en donde se establecía el control previo de constitucionalidad para los proyectos de Estatutos, antes de que entrasen en vigor. Es más: se hacía una mención especial respecto a los que se exige -según el artículo 151.2 y 3 de la Constitución-, que sean sometidos, una vez aprobados por las Cortes, a referéndum en el territorio de la comunidad autónoma en cuestión.


De esta manera, se conseguía un doble objetivo. Por un lado, que no fuesen declarados inconstitucionales cuando ya estuviesen surtiendo efectos jurídicos. Y por otro, que en el caso de los proyectos de Estatuto del artículo 151, el control debería hacerse, para no defraudar al cuerpo electoral respectivo, antes de que se celebrara el referéndum exigido.


Al suprimirse torpemente este artículo, se estaban sembrando las futuras discordias que hoy ya han germinado. Las consecuencias son que en estos tres años se han aprobado muchas disposiciones de desarrollo del Estatuto, y no resultara fácil, en su caso, dar marcha atrás. Pero si se quiere buscar a los responsables de todo este embrollo jurídico-político, no se debe achacar la culpa al Tribunal Constitucional, sino al PSOE (o PSC), del cual forma parte el presidente de la Generalitat y otros miembros de su Gobierno. Por supuesto, cada uno debe de cargar con sus propios pecados. Pero en ningún caso recaerán sobre el Tribunal Constitucional si, como parece y es lógico, declara inconstitucional el engendro jurídico del Estatuto, inspirado irresponsablemente por Zapatero: primero con una frase que pasará a la historia («Apoyaré la reforma del Estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento de Cataluña» ) y posteriormente alentando también su puesta a punto en unas veladas maratonianas compartidas con Arturo Mas en La Moncloa, donde ambos hicieron mangas y capirotes con el proyecto de Estatuto como si fuese una larga partida de mus y tras las cuales ambos aparecieron como ganadores al margen del Parlamento.


Todos los augurios hacen deducir que la sentencia es inminente, aunque personalmente dudo que a quienes corresponde se les ocurra hacerla pública antes del 13 de diciembre, fecha en la que comienza el concurso de independentismo de muchos pueblos catalanes. Sea como fuere, dentro del Tribunal hay algún magistrado, y no miro a nadie, que se empeña en ir filtrando a la prensa los flujos y reflujos de los interminables debates, lo que es algo gravísimo. Mientras tanto, el singular ministro de Justicia que tenemos ha vuelto a afirmar que el Estatuto es constitucional, porque entre otras cosas «fue aprobado por la mayoría de los representantes legítimos del pueblo español». Se sorprende uno de que este señor sea catedrático de Derecho Constitucional, porque todas las leyes en España son aprobadas «por los representantes legítimos del pueblo español» y, sin embargo, querido ministro, muchas de ellas son expulsadas, en todo o en parte, del ordenamiento jurídico por el Tribunal Constitucional. Pero da la impresión de que en España los políticos no leen ni conocen la Constitución, que es la norma en donde se contienen las reglas del juego político y que obliga tanto a tirios como a troyanos.


De hecho, con motivo del próximo día de la Constitución, el presidente del Congreso de los Diputados se ha dirigido a los portavoces de los grupos parlamentarios para que se elabore una lista de personajes famosos que lean en la cámara diversos artículos de nuestra Norma Suprema.


Me parece una idea loable y, por tanto, quiero simplificarle la tarea al presidente Bono, indicándole los personajes que merecen más este honor: todos los miembros del Gobierno tripartito de Cataluña, empezando por su presidente Montilla, los nueve jueces que han sido nombrados para formar parte del Tribunal Constitucional de bolsillo que se acaba de crear en Barcelona, los dirigentes de CiU y, por último, no vendría mal que leyesen también muchos artículos los miembros del Gobierno de España, empezando, claro está, por su presidente. Tal vez así se acaben enterando todos ellos de lo que dice la Constitución, la cual festejaremos el próximo día 6, cuando precisamente arrecien las amenazas del pronunciamiento catalán.


Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

martes, 13 de octubre de 2009

Manuel Martin Ferrand: 'España en la encrucijada'


"España es un país en el que casi nunca se dice lo que pasa, sino que pasa lo que se dice"
(Julián Marías)

El 14 de julio, fiesta nacional de Francia; el 4 de julio, fiesta nacional de los Estados Unidos de Norteamérica; el 2 de julio, fiesta nacional en Italia... son, en sus respectivos países, días de gran solemnidad y orgullo patriótico. Aquí, entre nosotros, el 12 de octubre, fiesta nacional española, es un día cuya solemnidad reside, más que en ninguna otra razón, en que se trata de un día festivo y no laborable. A pesar de ser una de las naciones más viejas del mundo, o quizás por ello mismo, nos faltan sentimientos de unidad y grandeza colectiva. Eso se paga.

Tras cuatro décadas de "patriotismo" impuesto y hemipléjico, el tiempo del franquismo, desembocamos en una Transición que, tratando de contentar a todos, no lo consiguió con nadie. La Constitución de 1978 fue, si nos andamos sin rodeos y nos entregamos a la salud autocrítica, una chapuza, una componenda, en la que se asienta la realidad presente: una democracia teórica, secuestrada por una partitocracia excluyente en la que los jefes de los dos partidos dominantes son, de hecho, la síntesis de todos los poderes del Estado. Ellos deciden quiénes integran las listas cerradas que rellenarán el Congreso de los Diputados y los diecisiete Parlamentos autonómicos. Incluso quiénes serán concejales en todos los ayuntamientos del país. De esos dos grandes poderes personales, en la actualidad José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, depende, de hecho, la naturaleza y la nómina del Legislativo, la designación del judicial y, más o menos por turno, la responsabilidad del Ejecutivo. Lo demás son grupúsculos que, eso sí, dada su naturaleza soberanista, tienen capacidad para la demolición del Estado.

La realidad física de España es tangible y tiene fronteras -muy permeables, por cierto-; pero, ¿existe una dimensión espiritual, anímica, española que sea aceptada y, en sus notas básicas, respetada por todos cuantos poblamos este país? No. No nos engañemos. España, por no ser, no es siquiera una realidad administrativa única.

Está mal visto el sentido patriótico. Para unos es la herencia del franquismo y para otros la mala conciencia de haber aceptado el régimen anterior; pero España viene de lejos, no nació en julio de 1936, ni en abril de 1931. España es en varios siglos anterior a los nacionalismos que ahora tratan de convertirla en algo parecido a un queso en porciones como los que se les sirve a los niños para la merienda.

Sin un mínimo orgullo nacional, sin un sentimiento colectivo, el futuro será difícil para España y para cada una de sus pretendidas porciones. Y no sólo por razones de orden moral. El mercado, la religión vigente, marca sus dimensiones mínimas de eficacia y provecho y todos juntos apenas las alcanzamos. Tanto es así que, mas que dividir España, habría que pensar la manera de unir toda la Península Ibérica en un proyecto único y compartido.

Cuando, en 1843, Ventura de la Vega hizo una intentona para ponerle letra a la Marcha de Granaderos, la Marcha Real, Himno Nacional español desde la segunda mitad del XVIII, incluyó un verso -"Dios salve al país"- en el que se expresa un deseo que, dramáticamente, sigue estando presente. Quizás por eso somos uno de las escasísimas naciones del orbe sin letra en su Himno. Miguel Primo de Rivera le encargó una, en 1928, a José María Pemán -"Gloria a la Patria / que supo seguir / sobre el azul del mar / el caminar del sol"-; pero su clara vocación hispanoamericana y la gran ignorancia que nos envuelve la descalificó por "franquista". ¿España será posible o se trata de una entelequia?

En este momento tenemos en el juego partitocrático un partido sin presidente en la oposición y un presidente sin partido en el Gobierno. Seguramente no cabe mayor calamidad. La corrupción se esparce por doquier y sin grandes prevalencias de unas formaciones sobre otras, carecemos de referencias morales y de liderazgos efectivos ni por la derecha ni por la izquierda. España está en una difícil encrucijada. Aun así, y con perdón, ¡viva España!


viernes, 7 de diciembre de 2007

SER ESPAÑOL YA NO ES UNA EXCUSA. ES UNA RESPONSABILIDAD


Sin complejos. Si ellos no los tienen, ¿por qué nosotros no nos atrevemos a utilizar nuestra propia bandera, la que nos representa a todos?

En el día de la Constitución, me llamó la atención un pequeño pero significativo detalle. En Barcelona, los autobuses suelen engalanarse los días festivos más señalados con dos banderitas en todo lo alto. Ásí, nunca me extrañó que en días como Sant Jordi o La Diada se lucieran en ellos las banderas de Barcelona y de Cataluña.

Lo normal en cualquier país del resto del mundo, habría sido que el día de una de sus fiestas nacionales más importantes (nada menos que el día de la Constitución, equivalente al 4 de julio en U.S.A.) se hubiese lucido la bandera española,junto con la de la ciudad o comunidad autónoma de turno.

Pues bien, aquí en los autobuses de Barcelona, no he visto ni una sola bandera española. ¿Qué pasa con ella? ¿hay vergüenza de sentirse españoles, en el 29 aniversario de nuestra Constitución?

Realmente, España es diferente.

jueves, 13 de septiembre de 2007

DIADA DE CIUDADANOS / CIUTADANS (C's)

Rivera califica el nacionalismo de "estafa, engaño y robo" en el acto de la Diada de Ciudadanos



Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía ha celebrado esta mañana su Diada de Cataluña en la qué ha presentado el documento ‘La Verdadera Historia del 11 de septiembre de 1714’ que ha documentado el prestigioso historiador Fernando García de Cortázar.

Ciudadanos, que no ha acudido a ninguno de los actos oficiales programados por la Generalitat y el Parlamento de Cataluña porque así lo decidieron los militantes de C’s a través d’una encuesta en la página web del partido dónde el ‘no’ ganó por clara mayoría al ‘sí’, ha querido reivindicar hoy, en las confluencias de las calles Josep Tarradellas con Entença; el 23 d’abril como la Diada Cívica de todos los catalanes para “huir de los mitos nacionalistas que se celebran el 11 de septiembre”.

El presidente de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, Albert Rivera, ha destacado que “todos los nacionalismos son una estafa, un engaño y un robo. Un engaño por la manipulación que hacen de la historia, una estafa porque en lugar de invertir en las necesidades reales de los ciudadanos los impuestos se desvían a la construcción nacional y un robo por la falta de libertad entre los ciudadanos españoles llegando en algunos casos hasta el extremo del terrorismo”.

Asimismo, Rivera ha comentado que “hoy Ciudadanos es el partido locomotora del tren que se opone al nacionalismo en España” y se ha felicitado de que “otros partidos, asociaciones cívicas y plataformas estén adoptando sin miedo el cambio de discurso introducido por Ciudadanos”.

”Ciudadanos –ha manifestado el presidente Rivera- es hoy en Cataluña más necesario que nunca y todavía lo será más en el futuro porque vienen años movidos a la política catalana”. Rivera ha recordado al más de medio millar de asistentes congregados en el acto que “algunos ya hablan del 2014 para plantear un referéndum y como que son de naturaleza pesada y no pararán debemos continuar trabajando porque todavía nos queda recorrido”. “Nosotros somos y seremos la voz de la conciencia del nacionalismo en España”, ha reivindicado Rivera.

Albert Rivera también ha explicado que en este periodo de sesiones que empieza ahora en el Parlamento “marcaremos las prioridades de los ciudadanos y pediremos explicaciones a los responsables de todo aquello que no funciona correctamente. El problema de las infraestructuras no es un debate entre Cataluña y España sino entre el Ministerio de Fomento y la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas”.

Respeto a la campaña política que Ciudadanos ha puesto en marcha para que se cumpla con la ley de banderas existente en los Ayuntamiento de todo España, Rivera ha sentenciado que “somos el único país democrático dónde los alcaldes ponen y sacan las banderas a discreción, olvidando que las instituciones deben ser neutrales y que no pertenecen ni a unos ni a los otros sino a todos los ciudadanos”.

Por último Rivera ha calificado “de irresponsables” las declaraciones de Jordi Pujol y Pasqual Maragall. “Ex presidentes de la Generalitat que piden huelgas fiscales merecen una huelga fiscal para que no se paguen sus pensiones vitalicias ni los gastos que causan a los ciudadanos”.

Por su lado, el historiador Fernando García de Cortázar ha explicado al público asistente que “la historia debe tener un objetivo más profundo que la propia repetición porque una mentira repetida hasta la saciedad se acaba convirtiendo en una verdad como ha pasado con el 11 de septiembre”.

Para Cortázar “la historia ha de intervenir en la vida política para derrocar las concesiones que de ella se ha apropiado la política y que atentan contra los derechos y las libertades de los ciudadanos”. Además ha añadido que “la historia a menudo es manipulada y regada por un seguido de ideologías peligrosas que enturbian la razón con un discurso trasnochado”.

Finalmente, el profesor de Derecho Constitucional y fundador de Ciudadanos, Francesc de Carreras ha argumentado que “no existen los derechos históricos que se reclaman con el actual Estatuto sino simplemente los derechos recogidos en la Constitución”. Además, ha criticado “el uso partidista que se hace de la historia como supuesto fenómeno jurídico al servicio del nacionalismo”.

Carreras ha puesto de manifestado que el actual presidente del Gobierno, José Montilla, escribió en un artículo en La Vanguardia en 2005 en el que decía que “los socialistas no caerían en el error de reclamar los derechos históricos”. Hoy De Carreras “le ha preguntado si había perdido la memoria de lo que escribió todavía no hace dos años en plena negociación del Estatuto, cuando no era presidente de la Generalitat”.

Al acto han asistido, además de los miembros de la Ejecutiva de Ciudadanos y más de medio millar de militantes, los diputados José Domingo y Antonio Robles que se han mostrado satisfechos con el documento presentado por Fernando García de Cortázar porque “desmonta con la verdad la mitología que existe alrededor del 11 de septiembre de 1714”.


11 septiembre 2007