Hoy, jueves 2 de febrero, mi amigo y paisano Jesús Laínz, escritor, abogado, empresario santanderino y una de las personas que más ha escrito sobre el nacionalismo catalán y vasco, presenta en Barcelona su último libro titulado “Desde Santurce a Bizancio” en un acto organizado por Convivencia Cívica Catalana.
jueves, 2 de febrero de 2012
Presentación en BCN del libro "Desde Santurce a Bizancio: el poder nacionalizador de las palabras" de Jesús Laínz
Hoy, jueves 2 de febrero, mi amigo y paisano Jesús Laínz, escritor, abogado, empresario santanderino y una de las personas que más ha escrito sobre el nacionalismo catalán y vasco, presenta en Barcelona su último libro titulado “Desde Santurce a Bizancio” en un acto organizado por Convivencia Cívica Catalana.
viernes, 10 de septiembre de 2010
Ciudadanos denuncia las mentiras del 11-septiembre
Entre otras cosas, C's destaca que “el 11-S es un día de exaltación patriótica basado en un mito falso”: “El nacionalismo considera que el 11 de septiembre de 1714 Cataluña pierde sus libertades y se somete a una España invasora, unas libertades que entonces no existían porque todavía no se había inventado la democracia”.
lunes, 26 de julio de 2010
La independencia de Cataluña arruinaría a los propios catalanes
martes, 20 de julio de 2010
Guerra de banderas en Cataluña
viernes, 16 de julio de 2010
Roberto Rodrigo: ¡Qué noche la de aquel día!
¡Qué noche la de aquel día! Aún sigo disfrutando de la victoria de España en el Mundial. La euforia invadió España entera en una noche histórica. Los pitidos, gritos, canciones y llantos fueron la expresión de la victoria de una selección, nuestra selección, que ha hecho realidad el sueño de millones de españoles. Toda España fue una fiesta. En Madrid, Barcelona, Bilbao, La Coruña, Albacete, Valencia o Sevilla el escenario era el mismo, fuentes repletas de gente y una canción “yo soy español, español, español”.España ha recibido a sus galácticos como se recibía en Roma a los Generales victoriosos tras sus batallas. En cada calle, en cada plaza, en cada rincón se saborean las mieles del triunfo. Fue impresionante el recibimiento de la Roja en Madrid, durante todo el trayecto la gente, los españoles y españolas estaban cargados de emociones ¿¿Qué España es grande?? No es grande, es enorme, lo máximo. Como me dijo hace unos días alguien “que suerte tenemos de ser españoles”. Lástima que haya algunos individuos e individuas que por su inutilidad y sectarismo le creen tantos problemas a este gran país y lo que es peor, sin necesidad.
Ahora podemos decir que el campeón del Mundo se llama España. Desde la Eurocopa, la selección nacional ha demostrado lo grande que es, lejos de los complejos de si pasaríamos de cuartos o no, a la que los rivales admiran y temen. Ver en balcones y ventanas la bandera de España en lugares como Bilbao, San Sebastián o Barcelona con absoluta normalidad no debería ser una excepción que termine tras la euforia del Mundial, sino el principio de una senda en la que estemos convencidos del potencial de España, yo lo estoy y siempre lo he estado, y de todos los españoles, ya que juntos somos capaces de alcanzar cualquier objetivo y de superar las adversidades. Nuestros deportistas son la última expresión del inmenso salto adelante que gracias a la Democracia ha dado nuestro país. El separatismo político empieza por el deporte y que todos los partidos convocantes de la manifestación del sábado en Barcelona quieren romper la Selección Nacional para que Cataluña compita con España. Para eso tienen el artículo 200 del Estatuto que fomenta la filiación a los organismos deportivos internacionales, para que Puyol, Piqué o Busquets no formen parte del mejor equipo del mundo junto con el madrileño Casillas, el andaluz Sergio Ramos o el manchego Iniesta (Iniesta de mi vida), sino para que se enfrenten a ellos.
Ha aflorado el orgullo de ser español, que es el requisito imprescindible para eliminar a todos nuestros graves problemas, que no son otros que los cuatro gatos que dicen ser nacionalistas, junto con Zapatero. Los nacionalistas no quieren que se marche ¿Para qué? Si a través de nuestro Presidente nos están sangrando y consiguiendo casi todo lo que piden. Menos mal que el TC les ha dicho a unos que no, que el Estatuto tiene muchos puntos anticonstitucionales. Le ha costado cuatro años lo que en uno le habría bastado, pero al menos lo ha hecho. 
Mi vela arde por los dos lados, no llegará a mañana, pero no importa amigos míos, su luz alumbra mi alma.
miércoles, 14 de julio de 2010
Ciutadans estuvo viendo la final del Mundial en la pantalla gigante de Barcelona
sábado, 26 de junio de 2010
La bandera de España deja de ser invisible gracias al Mundial
martes, 16 de febrero de 2010
Cataluña, la región más española (por Jesús Royo)
Las primeras tierras que se llamaron España -palabra fenicia- fueron las del litoral mediterráneo y aparece ya en textos ugaríticos de hace más de tres mil años. Se duda sobre su significado, 'tierra de conejos' o 'tierra de metales'. Pero era una denominación geográfica. España adquiere entidad política como provincia de Roma -en realidad dos provincias, al principio-. Los romanos, vencedores en las guerras púnicas, adoptaron el nombre que le daban los cartagineses vencidos, Hispania. La actual Cataluña siempre fue parte de la Hispania romana, desde su desembarco el 218 a.C. en Empúries. Tarragona fue su capital principal durante seiscientos años. Pero la conquista romana no se coronó hasta Augusto. Tarragona y todo el litoral mediterráneo hasta Córdoba -la otra capital inicial de Hispania- fue España durante un promedio de 100 años antes que el resto.
Al caer el Imperio, España pasa a ser una entidad independiente. En tiempo de los godos, Barcelona creció en importancia y llegó a ser capital del reino, antes de serlo definitivamente Toledo. Con la invasión árabe, el reino visigodo desaparece. La antigua Hispania pasa a ser sólo un recuerdo. Pero un recuerdo persistente, que legitima la larga guerra de recuperación. La Reconquista se hizo para recuperar la legitimidad del reino visigodo. La guerra se llevó a cabo 'per Déu e per Espanya', dice el rey Jaime I. Barcelona fue reconquistada en 801, noventa años después de la invasión árabe. Mientras la mayor parte de la península era Al Andalus, Barcelona ya volvía a ser España. Toledo fue recuperada casi trescientos años más tarde. La ventaja de Barcelona sobre el resto peninsular en cuanto a 'españolidad' es de 350 años como media.
Resumiendo: somos españoles desde el 218 antes de Cristo, con una interrupción de noventa años, 2.138 años en total. Contado en años, Cataluña -o al menos, Barcelona- es la región más española. Somos 450 años más españoles que la media. El resto de España, o empezó a serlo más tarde, o dejó de serlo más tiempo.

(2ª parte)
Decíamos en el artículo anterior que Cataluña es España desde hace 2.228 años, con una interrupción de 90 años, en los que fue del Califato. Ninguna otra región lo ha sido durante tanto tiempo. Pero sigamos con la historia. Ya en época moderna, Cataluña quiso independizarse de España -Guerra dels Segadors- en la gran crisis de 1640, junto con Portugal y Andalucía. Sólo lo consiguió Portugal, que también era parte de la Hispania romana y visigoda. La Guerra de Sucesión, que acabó el 11 de septiembre de 1714, no fue de independencia, sino entre dos aspirantes al trono de España, Felipe de Borbón y Carlos de Austria. El Reino de Aragón apostó por el Austria y perdió: no se derrotó a un país, sino a una causa, la del austracismo. El nuevo rey Borbón creó un reino de Nueva Planta unificado al estilo francés, sin fronteras interiores. Está claro que Cataluña perdió sus instituciones propias, pero también las perdieron Aragón, Valencia, Castilla, Navarra... Se puede decir que en ese momento nace España como Estado moderno: hasta entonces era una confederación con un mismo monarca.
Pese al sentimiento de derrota, Cataluña se suma al nuevo Estado porque le permite participar en la colonización de América, y lo hace con fervor y sin demasiados escrúpulos: los marinos catalanes fueron unos negreros excelentes. En América se amasaron los capitales que alimentaron luego la industrialización del siglo XIX. En la Guerra de Independencia, los guerrilleros catalanes destacaron por su patriotismo -español, por supuesto-. Luego, en el Estado Liberal, los catalanes siempre fueron partidarios de los aranceles contra los librecambistas de Madrid. O sea, mucho Estado, mucha España, y altas fronteras impermeables a los productos competidores de Europa. Se dice que nuestro ancho de vía diferente del europeo fue para evitar una invasión militar: yo creo que fue más bien contra la invasión comercial para preservar un mercado cerrado a los tejidos de Manchester, que hubieran arruinado la industria autóctona. Para Cataluña, España fue, pues, el ultramar donde enriquecerse y el mercado en exclusiva donde colocar la manufactura. España ha sido el gran negocio de la Cataluña moderna. Incluso diría que toda la Reinaixença del siglo XIX, que conducirá en el XX al catalanismo y al sueño soberanista, se basa objetivamente en la prosperidad que viene del gran negocio llamado España.
Toda esa interacción fuerte entre Cataluña y España hace que, por debajo de problemas de identificación, objetivamente Cataluña sea protagonista principal de la historia española contemporánea. El intento colonial africano -Marruecos, Guinea- tiene sello catalán: de Prim a la Semana Trágica. Incluso el fascismo español, en parte fruto del 98, se formaliza con material ideológico del Noucentisme: d'Ors sirve por igual al nacionalismo de Prat de la Riba y a la Falange. Los grandes movimientos de población de los últimos doscientos años tienen como destino Cataluña y el País Vasco: curiosamente allá donde se han creado movimientos secesionistas fuertes.
Sin duda, el nacionalismo es la respuesta del indígena al aluvión de inmigrantes, en demanda de la prioridad social. Otra paradoja: Cataluña es separatista porque es muy española. En realidad, donde hay más población española es en Cataluña, el País Vasco y Madrid. En Andalucía hay andaluces, en Murcia murcianos, en Galicia gallegos, pero en Cataluña los catalanes étnicos son minoría, la mayor parte provenimos o descendemos de todos los puntos de España. Somos tan españoles, que incluso aborrecemos lo español, siguiendo fielmente el tradicional autoodio hispánico. Creo que fue Balbontín, un exiliado republicano, escritor habitual de Cuadernos para el Diálogo, quien a la vuelta a España se hizo de Herri Batasuna "porque son los últimos españoles dignos de ese nombre". El resto, desde que nos decidimos a cancelar las banderías del pasado en la Transición, éramos unos aguachirris tibios y pactistas. ¡Bah!
jueves, 4 de febrero de 2010
Zapatero pide ayuda al Barça para mejorar la imagen de España
¡Increíble! sí que debe andar desesperado ZP para pedir ayuda a un reconocido independentista (Laporta), a través de su tesorero Xavier Sala Martin (también nacionalista "de pro") y que le ayuden ... ¡a mejorar la imagen de España!
¡Estamos listos si la imagen de España depende de Laporta!
(EL MUNDO) Zapatero pide ayuda al Barça para mejorar la imagen de España
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere que el Fútbol Club Barcelona ayude más a mejorar la imagen de España y se implique jugando partidos en países de interés para la política exterior española. Así se lo pidió el pasado jueves el propio Zapatero al tesorero barcelonista Xavier Sala i Martín, en una improvisada reunión que mantuvieron ambos en el congreso del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza)."El presidente y Xavier Sala i Martín comentaron que el Barcelona puede ser un gran embajador potencial de España y que es una oportunidad que merece la pena aprovechar", aseguraron a EL MUNDO fuentes del Palacio de la Moncloa.
Zapatero es un aficionado barcelonista declarado y constata con frecuencia en sus reuniones bilaterales con otros jefes de Estado y de Gobierno la popularidad del Barça y el interés que existe por la visita del equipo azulgrana incluso en países remotos. A Zapatero no le frena la posición independentista del presidente del Barça y cree que el club puede ser un apoyo eficaz de la política exterior de España simplemente jugando un partido en determinado país en determinado momento.
Sala i Martín se encontraba en Davos, porque es uno de los economistas que trabajan para el Foro Económico Mundial. El catalán ha confirmado la existencia de su encuentro con el jefe del Gobierno en su página en Facebook. También ha relatado que entregó a Zapatero un pin del club de sus amores.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Manifiesto cívico por la Constitución: 'La dignidad de España'
Una docena de asociaciones suscribe el texto

En fechas recientes hemos podido leer un editorial conjunto de doce periódicos catalanes, titulado ‘La dignidad de Cataluña’. Tanto este editorial, como el tripartito catalán y el resto de partidos nacionalistas, han tratado de intimidar al Tribunal Constitucional para que dicte una sentencia favorable a sus intereses partidarios. Y han amenazado con que la sociedad catalana articulará, si se ve defraudada, una respuesta legítima. Sin embargo, las respuestas legítimas, en democracia, se dan en las urnas y dentro del respeto debido a los procedimientos democráticos. No con populismos callejeros y algaradas.
viernes, 27 de noviembre de 2009
El régimen catalán los retrata a todos (por Mario López)
No merecen el nombre de periodistas. Son meros juntaletras transmisores del parte oficial del Caudillo de turno, que es quien maneja el poder y, sobre todo, la pasta. Pasta con la que se les subvenciona, bien directamente como es el caso del ”Avui”, bien a través de publicidad institucional y diversas ayudas, contratos o dádivas pagadas a cargo del bolsillo de la clase media catalana, cada día menos media. Ya no son la “prensa de Barcelona”. Ahora son meros boletines oficiales que publican aquello que el poder manda y ordena. Y es que en la “plural” Cataluña no existe prensa. El jueves quedó claro. El numerito totalitario ofrecido por la práctica totalidad del periodismo catalán, que ayer publicaba un parte conjunto más propio de los tiempos del NO-DO que del siglo XXI, debería de ser estudiado en las facultades de periodismo del mundo libre como ejemplo de prensa totalitaria. Victimista editorial repleto de mentiras, cuyo fin último es, pasándose por el forro de sus corrupciones la separación de poderes, la libertad, la soberanía nacional y la democracia, presionar a los eficacísimos miembros del Tribunal Constitucional que sólo llevan tres años, tres, deliberando acerca de la Constitución catalana. Se les ha pasado por alto el pequeño detalle de que cuando todos comparten el mismo pensamiento –pensamiento único- se acabó la libertad. Libertad, ¿para qué?, que dirían estos “cutre-émulos” de Lenin. Se les ha olvidado que la prensa en una sociedad abierta debe ser un contrapoder no un “conelpoder”.
El pronunciamiento catalán (de Jorge de Esteban)
El autor advierte que ejercer coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional es un delito tipificado en el Código Penal- Recuerda que un Gobierno de González derogó un artículo que vigilaba la constitucionalidad de los proyectos de Estatuto.
Nuevamente el presidente de la Generalitat de Cataluña, apoyado por su Gobierno tripartito, ha vuelto a ejercer una clara coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional, con el evidente objetivo de que éste no declare la inconstitucionalidad del Estatut, tanto total como parcialmente. Igualmente, el presidente de CiU, Arturo Mas, habla ya de la posibilidad de un frente común de los partidos catalanes ante una sentencia adversa.

Esto es: los partidos catalanes, excepto el PP, se han pronunciado contra una sentencia que todavía no existe, al estilo de lo que hacían los militares en el siglo XIX cuando no estaban conformes con el Gobierno de turno. Ahora bien, en el siglo XIX y principios del XX, no había en España un auténtico Estado de Derecho como el que alumbró la Constitución de 1978. En consecuencia, lo que está pasando ahora, jurídicamente hablando, es mucho más grave que aquellas célebres asonadas militares.
Tan grave, que la acción de los miembros del Gobierno catalán constituye presuntamente un claro delito tipificado en nuestro actual Código Penal, como ya recordé en estas páginas hace unos meses, tras la injuriosa ofensiva nacionalista del verano, dirigida a amedrentar al Tribunal Constitucional. Vuelvo a recordar así lo que dice su artículo 508.2: «La autoridad o funcionario administrativo o militar que atentare contra la independencia de los Jueces o Magistrados, garantizada por la Constitución, dirigiéndoles instrucción, orden o INTIMIDACIÓN relativas a causas o actuaciones que estén conociendo, será castigado con la pena de prisión de uno a dos años, multa de cuatro a 10 meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a seis años». Sólo hace falta, pues, que el Ministerio Fiscal o cualquier particular a través de la acción popular denuncie semejante atropello, que, por lo demás, es un comportamiento reincidente.
En definitiva, como señala el artículo 9 de la Constitución, «los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico». Sin embargo, el presidente de una comunidad autónoma, el cual incluso formó parte anteriormente del Gobierno de España, parece ignorar este mandato constitucional. Por otro lado, la excusa que con más frecuencia arguyen los nacionalistas catalanes para no aceptar una sentencia adversa para ellos (y no para Cataluña) consiste en que los 10 Magistrados del Tribunal Constitucional que la emitirán no pueden ir contra una norma, como es el Estatuto, que no sólo ha sido aprobada por el Parlamento de Cataluña y por las Cortes Generales, sino también y, con mayor razón aún, por el pueblo de Cataluña a través de referéndum.
Semejante argumento, dejando al margen las magras cifras de participación en el mismo y, por tanto, en su aprobación -legalmente válidas mientras no se establezca un porcentaje mínimo de participación mediante reforma de la trasnochada ley del Referéndum actualmente vigente-, no resulta convincente por dos razones fundamentales. La primera, como señalé ya aquí, porque la Constitución es la primera de las normas del Estado, por encima de todas las demás, y fue aprobada en Cataluña por el cuerpo electoral catalán, además de por el de toda España. Por consiguiente, es claro que un referéndum parcial y limitado para aprobar una ley orgánica o Estatuto, territorialmente acotada, no puede prevalecer nunca sobre una Constitución que fue aprobada por un referéndum de alcance general. Luego no es de recibo contraponer la legitimidad de una ley territorial a la de una institución, como es el Tribunal Constitucional, que fue adoptado en el seno de una Constitución aprobada por todos los electores de España, incluidos los catalanes.
De esta manera, se conseguía un doble objetivo. Por un lado, que no fuesen declarados inconstitucionales cuando ya estuviesen surtiendo efectos jurídicos. Y por otro, que en el caso de los proyectos de Estatuto del artículo 151, el control debería hacerse, para no defraudar al cuerpo electoral respectivo, antes de que se celebrara el referéndum exigido.
Todos los augurios hacen deducir que la sentencia es inminente, aunque personalmente dudo que a quienes corresponde se les ocurra hacerla pública antes del 13 de diciembre, fecha en la que comienza el concurso de independentismo de muchos pueblos catalanes. Sea como fuere, dentro del Tribunal hay algún magistrado, y no miro a nadie, que se empeña en ir filtrando a la prensa los flujos y reflujos de los interminables debates, lo que es algo gravísimo. Mientras tanto, el singular ministro de Justicia que tenemos ha vuelto a afirmar que el Estatuto es constitucional, porque entre otras cosas «fue aprobado por la mayoría de los representantes legítimos del pueblo español». Se sorprende uno de que este señor sea catedrático de Derecho Constitucional, porque todas las leyes en España son aprobadas «por los representantes legítimos del pueblo español» y, sin embargo, querido ministro, muchas de ellas son expulsadas, en todo o en parte, del ordenamiento jurídico por el Tribunal Constitucional. Pero da la impresión de que en España los políticos no leen ni conocen la Constitución, que es la norma en donde se contienen las reglas del juego político y que obliga tanto a tirios como a troyanos.
De hecho, con motivo del próximo día de la Constitución, el presidente del Congreso de los Diputados se ha dirigido a los portavoces de los grupos parlamentarios para que se elabore una lista de personajes famosos que lean en la cámara diversos artículos de nuestra Norma Suprema.
martes, 13 de octubre de 2009
Manuel Martin Ferrand: 'España en la encrucijada'
"España es un país en el que casi nunca se dice lo que pasa, sino que pasa lo que se dice"
(Julián Marías)
El 14 de julio, fiesta nacional de Francia; el 4 de julio, fiesta nacional de los Estados Unidos de Norteamérica; el 2 de julio, fiesta nacional en Italia... son, en sus respectivos países, días de gran solemnidad y orgullo patriótico. Aquí, entre nosotros, el 12 de octubre, fiesta nacional española, es un día cuya solemnidad reside, más que en ninguna otra razón, en que se trata de un día festivo y no laborable. A pesar de ser una de las naciones más viejas del mundo, o quizás por ello mismo, nos faltan sentimientos de unidad y grandeza colectiva. Eso se paga.
Tras cuatro décadas de "patriotismo" impuesto y hemipléjico, el tiempo del franquismo, desembocamos en una Transición que, tratando de contentar a todos, no lo consiguió con nadie. La Constitución de 1978 fue, si nos andamos sin rodeos y nos entregamos a la salud autocrítica, una chapuza, una componenda, en la que se asienta la realidad presente: una democracia teórica, secuestrada por una partitocracia excluyente en la que los jefes de los dos partidos dominantes son, de hecho, la síntesis de todos los poderes del Estado. Ellos deciden quiénes integran las listas cerradas que rellenarán el Congreso de los Diputados y los diecisiete Parlamentos autonómicos. Incluso quiénes serán concejales en todos los ayuntamientos del país. De esos dos grandes poderes personales, en la actualidad José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, depende, de hecho, la naturaleza y la nómina del Legislativo, la designación del judicial y, más o menos por turno, la responsabilidad del Ejecutivo. Lo demás son grupúsculos que, eso sí, dada su naturaleza soberanista, tienen capacidad para la demolición del Estado.
La realidad física de España es tangible y tiene fronteras -muy permeables, por cierto-; pero, ¿existe una dimensión espiritual, anímica, española que sea aceptada y, en sus notas básicas, respetada por todos cuantos poblamos este país? No. No nos engañemos. España, por no ser, no es siquiera una realidad administrativa única.
Está mal visto el sentido patriótico. Para unos es la herencia del franquismo y para otros la mala conciencia de haber aceptado el régimen anterior; pero España viene de lejos, no nació en julio de 1936, ni en abril de 1931. España es en varios siglos anterior a los nacionalismos que ahora tratan de convertirla en algo parecido a un queso en porciones como los que se les sirve a los niños para la merienda.
Sin un mínimo orgullo nacional, sin un sentimiento colectivo, el futuro será difícil para España y para cada una de sus pretendidas porciones. Y no sólo por razones de orden moral. El mercado, la religión vigente, marca sus dimensiones mínimas de eficacia y provecho y todos juntos apenas las alcanzamos. Tanto es así que, mas que dividir España, habría que pensar la manera de unir toda la Península Ibérica en un proyecto único y compartido.
Cuando, en 1843, Ventura de la Vega hizo una intentona para ponerle letra a la Marcha de Granaderos, la Marcha Real, Himno Nacional español desde la segunda mitad del XVIII, incluyó un verso -"Dios salve al país"- en el que se expresa un deseo que, dramáticamente, sigue estando presente. Quizás por eso somos uno de las escasísimas naciones del orbe sin letra en su Himno. Miguel Primo de Rivera le encargó una, en 1928, a José María Pemán -"Gloria a la Patria / que supo seguir / sobre el azul del mar / el caminar del sol"-; pero su clara vocación hispanoamericana y la gran ignorancia que nos envuelve la descalificó por "franquista". ¿España será posible o se trata de una entelequia?
En este momento tenemos en el juego partitocrático un partido sin presidente en la oposición y un presidente sin partido en el Gobierno. Seguramente no cabe mayor calamidad. La corrupción se esparce por doquier y sin grandes prevalencias de unas formaciones sobre otras, carecemos de referencias morales y de liderazgos efectivos ni por la derecha ni por la izquierda. España está en una difícil encrucijada. Aun así, y con perdón, ¡viva España!








