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lunes, 27 de septiembre de 2010

Pasión taurina (y ciudadana) por las calles de Barcelona

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26-S histórico: Serafín Marín indulta un toro y sale a hombros con Albert Rivera (Ciutadans), y El Cid

(Rosario Pérez - ABC). «¡Libertad, libertad!» La palabra que acuna el mayor tesoro de la tierra retumbó por los cimientos de la Monumental de Barcelona. La emoción trepaba por los tendidos a la velocidad de la luz. Un torero catalán, de Montcada i Reixac para más señas, había toreado con la verdad por delante en la faena más emocionante de la temporada de la prohibición. Serafín Marín se llama. «¡Serafín, Serafín!», gritaba la afición mientras lo sacaba a hombros por las calles de la Ciudad Condal. Una riada humana lo seguía a modo de procesión en un Vía Crucis que comenzó en la calle Marina, continuó por la Gran Vía, recorrió la Avenida Diagonal y kilómetros más allá, allá donde la ciudad se confunde con el mar, descendieron a la tierra al héroe, que acababa de indultar un estupendo toro de Jandilla, «Timonel» de nombre.

Marín había brindado la fabulosa obra a Albert Rivera, que debutaba en una corrida de toros y terminó por la puerta grande en compañía de Marín y El Cid, marcando un hito en las páginas político-taurinas. Cuando el presidente de Ciutadans —que se ha ganado el voto de muchos aficionados como paladín de las libertades— recibió la montera, los tendidos estallaron en clamor. El cántico a la libertad se extendió con tal ímpetu que su eco llegó al Parlament. Pocas veces se habrá respirado tanta emoción en una plaza. Y rara vez se habrá visto aquí un toro tan astifino, con dos velas que servirían de alumbrado en La Mercé.

Cuando asomó el pañuelo naranja, el público se lanzó al ruedo para alzar en volandas a su torero

No se arredró el espada: firme como un húsar, se plantó en la mismísima boca de riego para izar su muleta a modo de senyera por estatuarios, coronados con adornos que prometían el paraíso. La faena fue puro sentimiento y toreo auténtico, ese toreo clásico en el que se para, se templa y se manda por abajo, arrastrando las bambas y barriendo una arena ensuciada solo por la incoherencia parlamentaria. Serafín, estandarte de la Fiesta catalana, capitaneó con grandeza al frente de «Timonel»: tempo y distancias, cite despatarrado, muleta adelantada, zapatillas taladradas, riñones encajados y templada profundidad a las extraordinarias embestidas. Enfundado en el terno de valiente y artista, las trincherillas y los de pecho encendieron el coso al rojo vivo. El toro no se cansaba de embestir y el corazón de Marín se embriagaba. Aquello era un éxtasis colectivo y la gente comenzó a pedir el indulto. ¿Que si el jandilla lo merecía? El ejemplar aguantó con la boca cerrada hasta el final, y su epílogo se escribirá ya en el edén de la dehesa. Todos querían perdonar la vida a «Timonel»: desde Albert Rivera a Alicia Sánchez-Camacho, a quien brindó su primera faena —recompensada con una cariñosa oreja—, el acomodador y el mulillero, el del Barça y el del Español… No era un indulto más: la Monumental solicitaba a coro el indulto de la Fiesta.

Cuando asomó el pañuelo naranja, el público se lanzó al ruedo para alzar en volandas a su torero y a Albert Rivera. También auparon a Rafael Luna; desde sus filas populares anunciaron que su pacto con CiU dependerá de si se rompen las cadenas de la abolición... El Cid, galardonado con las dos orejas del buen quinto, tuvo el gesto de dejar todo el protagonismo a los actores catalanes hasta que los aficionados lo elevaron a hombros.


La fotografía se enmarca ya en la Historia: Manuel Jesús, Serafín Marín y Albert Rivera (el otro Rivera, Paquirri, se marchó a pie, aunque también paseó por las alturas el ruedo) cruzando la puerta grande de la Monumental en olor de multitudes. Y mientras El Cid pasaba a su furgoneta y el capitán de CiU bajaba a la tierra en una anochecida inolvidable, la afición iniciaba su peregrinaje hasta el hotel Vincci. Como la noche anterior con San Morante en procesión, las vías se cortaron y el tráfico se paralizó, con los mossos de escoltas. Imposible poner bridas a una pasión inenarrable, con centenares de aficionados y costaleros alabando a Serafín Marín, que cual Cristo revivido en Semana Santa rozó el cielo catalán con la senyera y la bandera española. Que no rompan el sueño del 26-S…

viernes, 23 de julio de 2010

C's reivindica la libertad de los presos políticos cubanos frente al Consulado en Barcelona y a la embajada en Madrid

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El portavoz de Ciutadans (C’s), Jordi Cañas, junto con representantes de C’s, han participado esta mañana en la concentración frente al Consulado de Cuba en Barcelona convocada por la plataforma “OZT: Yo acuso al Gobierno cubano” con motivo de la entrega de más de 50.000 firmas de apoyo a la declaración “Por la libertad de los presos políticos cubanos” .

El presidente de C’s, Albert Rivera, también quiso manifestar su apoyo a este manifiesto ayer en el acto de entrega de firmas en la Embajada de Cuba en Madrid, junto al presidente de la plataforma, Rigoberto Canceller y a ex presos políticos cubanos recientemente llegados de Cuba.


Cinco meses después de la muerte del disidente Orlando Zapata, el portavoz de C’s ha reiterado el rechazo de C’s hacia el régimen castrista cubano y reivindica la necesidad de “democracia en Cuba”: “Lo que hace falta en Cuba son partidos políticos y urnas para que los ciudadanos elijan a los gobernantes que ellos quieran”.


Cañas critica la actitud del Gobierno y considera que “España no puede mirar hacia otro lado con respecto a lo que sucede en Cuba” y sobre las recientes excarcelaciones, C’s considera que no son más que “deportaciones que intentan lavar la cara de la dictadura”.
 

martes, 20 de julio de 2010

Guerra de banderas en Cataluña

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A raíz de la manifestación del 10J contra el estado de derecho, una serie de banderas han aparecido por los balcones catalanes, unas más legales y otras menos. A ellas se les han unido, en paralelo, las banderas españolas como soporte a nuestra Selección Española de Fútbol, que el 11J se proclamó campeona mundial. Un hecho sin precedentes que une a todos los españoles en un sentimiento más fuerte que el político.

José Cavero lo expresa en su artículo "Las dos banderas del momento", del que extracto lo siguiente:

La gran actualidad consiste hoy, o se sintetiza, en dos banderas distintas. De una parte, la bandera nacional, que se ondea en muchos balcones y que habrán llevado consigo esta tarde-noche miles y miles de jóvenes y personas de cualquier otra edad, para expresar su solidaridad y buenos deseos para la Selección Nacional de Fútbol, que ha jugado la Copa del Mundo que se viene disputando en los Campeonatos mundiales de Sudáfrica.


Pocas veces, o ninguna, como en esta ocasión, han florecido tantas banderas nacionales, en cualquier punto de España, y pocas veces se ha alentado tan abiertamente a los representantes de un deporte nacional como esta vez. La bandera nacional ha servido para unir los deseos de todos, y se ha hablado profusamente de la aparición de un sano y generalizado patriotismo al que, si acaso, sólo le bastó la letra del himno nacional para completar los festejos y celebraciones. La nación entera ha vibrado, durante varias semanas, al ritmo de las victorias conseguidas en los distintos encuentros deportivos, hasta el último de la tarde-noche de este domingo.


La otra bandera, con dos versiones distintas -con la estrella del independentismo y sin ella- es la catalana, que en la tarde del sábado tuvo un lugar y momento de protagonismo formidables por razón de la manifestación masiva -un millón, un millón cien, millón y medio de participantes, según los distintos cálculos y apreciaciones (75.000 según los estudios técnicos más serios)- que se sumaron a la protesta contra los recortes que el Tribunal Constitucional ha hecho del texto del Estatuto aprobado hace cuatro años por el Parlament de Cataluña, por las Cortes españolas y refrendado por los ciudadanos, y por la independencia de Cataluña (ese era el grito mayoritario).

Aquí podéis ver un ejemplo de una fachada barcelonesa, la mía, donde ondean dos banderas: la española, la de todos (en mi piso), y la estelada, la independentista catalana, la de los que quieren poner fronteras y separarnos del resto de los españoles.


Por cierto, ahí seguírá ondeando sin complejos la mía, la española, mientras ondee la otra bandera, la que quiere dividir a los españoles entre sí, y aislar a los catalanes.

Os dejo aquí el reportaje (un tanto alarmista, eso sí) que emitió telecinco el sábado pasado en La Noria:

Los socialistas se quitan la careta

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(Editorial - Huelva información)

CUANDO todavía se escuchan los ecos de "¡Libertad!, libertad, libertad...!" que pedían varios miles de aficionados, el pasado domingo, en la Monumental de Barcelona, el Partido Socialista Catalán (PSC), a través de su portavoz, Miquel Iceta, ha declarado que dará libertad de voto a sus 37 diputados el próximo 28 de julio en la votación de la ILP abolicionista de la Fiesta en Cataluña. El PSC ha jugado desde el primer momento a dos bandas. Si en la votación sobre las enmiendas hubiera votado en bloque -como lo ha hecho en otros temas, caso del aborto- a favor de la Fiesta, probablemente no hubiéramos llegado hasta aquí. Ya advertimos que el portavoz de este partido en el tema taurino, David Pérez, jugaba con fuego. En su momento dijo que apoyaba los toros, entre otras cosas porque "su prohibición costará a los catalanes 300 millones de euros". En varios medios de comunicación, e incluso en afirmaciones a la Mesa del Toro, afirmó que su partido votaría en bloque el próximo 28 a favor de los Toros y en este sentido ha mentido. Si tiramos de calculadora y no erramos, por la abolición de la Fiesta votarán los 33 diputados de Esquera e Iniciativa; entre tanto a favor de que los Toros continúen en Cataluña se encuentran 17 diputados, pertenecientes al PP y Ciutadans. Con este panorama, los 85 diputados restantes (48 de Convergencia y 37 del Partido Socialista) tendrán en sus manos la decisión definitiva.

Si nos remontamos al inicio de este lío, uno llega a la convicción de que en este tema prima fundamentalmente la política porque están utilizando los Toros como seña identitaria de lo español. No sirve como argumento para la prohibición de un espectáculo legal hablar de maltrato animal en una cámara que si fuera por esa sensibilidad debería haber elaborado una ley para evitar que diez millones de cerdos se encuentren presos, sin movilidad alguna, en un hábitat muy distinto del que vive el toro bravo en la dehesa. El mazazo político que se avecina puede ser definitivo.

Salvo PP y Ciutadans, que desde un principio dejaron patentes sus posiciones favorables a la Fiesta, el resto de partidos han estado jugando con los aficionados desde el nacimiento de la ILP; máxime cuando blindaron los correbous (encierros, donde incluso al toro se le colocan bolas de fuego en los cuernos) porque los partidos nacionalistas tienen en la Cataluña del Ebro, donde se celebran, su granero de votos. Después de esta odisea, al menos llegamos al juicio final sabiendo que los socialistas se han quitado la careta.

martes, 15 de junio de 2010

El alcalde Hereu deniega el permiso para instalar una pantalla en Pza. Sant Jaume para seguir a España en el Mundial

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El Ayuntamiento de Barcelona ha rechazado por motivos técnicos el permiso solicitado por Ciudadanos para instalar una pantalla gigante de 10 metros cuadrados en la plaza de San Jaime para seguir los partidos de la selección española de fútbol durante el Mundial de Sudáfrica.
La formación liderada por Albert Rivera había solicitado autorización al Consistorio para instalar, asumiendo el coste, la pantalla en el centro de Barcelona tras las múltiples peticiones recibidas de aficionados catalanes y ante la negativa de las instituciones públicas catalanas a hacerlo.
(sigue la noticia en La Voz de Barcelona)

C's lamenta enterarse de la decisión por los medios de comunicación y manifiesta que las calles de BCN no son del PSC si no de todos los ciudadanos

Ciutadans (C’s) critica que el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, haya denegado la instalación de una pantalla gigante de 10 metros cuadrados en la Plaza San Jaume, tal como pidió el partido a raíz de las peticiones populares recibidas para seguir el mundial en la calle, porque las calles de Barcelona no son del PSC son de todos los ciudadanos.

Para C’s, que se ha enterado por los medios de comunicación de esta decisión, los complejos del PSC los pagan todos aquellos miles de ciudadanos de Cataluña que como en el resto de España quieren seguir la selección. En este sentido, desde C’s se considera que el alcalde Hereu no tiene ninguna razón técnica para denegar el permiso, es una decisión arbitraria y política. El alcalde no quiere pantallas para que los ciudadanos puedan seguir a los deportistas y a la selección que nos representa a todos pero, en cambio, no tiene ningún problema al permitir que los hooligans irlandeses o ingleses pongan pantallas, o bien que los independentistas hagan actos donde quieran por las calles de la ciudad.

C’s destaca que en el resto de España otros cargos socialistas no han puesto ningún impedimento para que los ciudadanos sigan la selección como sí que lo está haciendo el alcalde Hereu. Teniendo en cuenta que C’s se ha enterado de esta decisión por los medios de comunicación, cuando se tenga la resolución del Ayuntamiento se decidirá si se recurrirá la medida o si se solicitará una nueva autorización en cualquier otro emplazamiento de la ciudad para instalar la pantalla.

viernes, 30 de abril de 2010

Ciudadanos en la Diada de Sant Jordi

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Una vez más, Ciutadans estuvo presente en la Diada de Sant Jordi, tanto en Barcelona como en Esplugues de Llobregat, compartiendo esta jornada (que nosotros desearíamos fuera festiva) con todos los ciudadanos.

miércoles, 21 de abril de 2010

Ciutadans (C's) lamenta el fallecimiento de Juan Antonio Samaranch

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Ciutadans (C’s) lamenta el fallecimiento de Juan Antonio Samaranch, presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), esta mañana en Barcelona a la edad de 89 años.

El presidente de C’s, Albert Rivera, transmite su más sincero pésame a la familia de este “ilustre español universal”, así como a la gran familia del movimiento olímpico internacional que hoy pierde al principal artífice de su modernización y éxito. “Con su fallecimiento, nos deja el hombre que modernizó el olimpismo y lo vinculó para siempre a nuestro país. Ha muerto el hombre olímpico español”, declara Rivera.


NOTICIA RECOGIDA EN: La Voz de Barcelona, Qué.

Desde este blog, nos sumamos al pésame por la muerte de este ilustre olimpista, y aprovechamos para apoyar la iniciativa en Facebook que solicita que el Estadio Olímpico lleve el nombre de Juan Antonio Samaranch, sustituyendo al de Lluís Companys. Puedes sumarte aquí al citado grupo de facebook.


ACTUALIZACION POSTERIOR:

Ciutadans (C's) propone que el estadio olímpico de Barcelona reciba el nombre de J. A. Samaranch

El presidente de C's, Albert Rivera, considera que es el mejor homenaje que se le puede hacer a Samaranch

El presidente de Ciutadans (C’s) y candidato a la presidencia de la Generalitat, Albert Rivera, ha propuesto que el estadio olímpico de Barcelona reciba el nombre de Juan Antonio Samaranch “en honor a sus servicios por el olimpismo y por el deporte en nuestro país”.

“En C’s consideramos que éste sería uno de los mejores homenajes que se le puede hacer a este ilustre español universal, que tras su fallecimiento, nos deja un gran legado. Samaranch ha sido una persona que ha conseguido modernizar el olimpismo y vincularlo siempre a nuestro país”, ha afirmado Rivera.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Barcelona se viste de "blanco"

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Dicen los aficionados al fútbol que el Real Madrid se ha adelantado al Barcelona en la liga. Aseguran que el manto blanco que cubre la ciudad de Barcelona desde la madrugada es, en realidad, un homenaje de los culés, que han querido vestir su calles y plazas con la camiseta de su eterno rival.

También me cuentan que el color blanco era expresión del luto más riguroso entre los reyes y reinas medievales, y que los culés podrían estar de luto por el último "pinchazo" de su equipo.

Toda esta información me desborda. Yo, en el fondo, no sé nada de fútbol ni de reyes ni de colores, pero sí que me impresionan imágenes como esta:


Por otro lado, ante la nefasta gestión del temporal por el tripartito, el conseller responsable de todo el operativo está "missing" y en su lugar comparece el vicepresidente Carod-Rovira ante los lectores de este blog.

viernes, 27 de noviembre de 2009

El régimen catalán los retrata a todos (por Mario López)


No merecen el nombre de periodistas. Son meros juntaletras transmisores del parte oficial del Caudillo de turno, que es quien maneja el poder y, sobre todo, la pasta. Pasta con la que se les subvenciona, bien directamente como es el caso del ”Avui”, bien a través de publicidad institucional y diversas ayudas, contratos o dádivas pagadas a cargo del bolsillo de la clase media catalana, cada día menos media.


Ya no son la “prensa de Barcelona”. Ahora son meros boletines oficiales que publican aquello que el poder manda y ordena. Y es que en la “plural” Cataluña no existe prensa. El jueves quedó claro. El numerito totalitario ofrecido por la práctica totalidad del periodismo catalán, que ayer publicaba un parte conjunto más propio de los tiempos del NO-DO que del siglo XXI, debería de ser estudiado en las facultades de periodismo del mundo libre como ejemplo de prensa totalitaria. Victimista editorial repleto de mentiras, cuyo fin último es, pasándose por el forro de sus corrupciones la separación de poderes, la libertad, la soberanía nacional y la democracia, presionar a los eficacísimos miembros del Tribunal Constitucional que sólo llevan tres años, tres, deliberando acerca de la Constitución catalana. Se les ha pasado por alto el pequeño detalle de que cuando todos comparten el mismo pensamiento –pensamiento único- se acabó la libertad. Libertad, ¿para qué?, que dirían estos “cutre-émulos” de Lenin. Se les ha olvidado que la prensa en una sociedad abierta debe ser un contrapoder no un “conelpoder”.

¿Dónde estaba toda esta tropa cuando, por ejemplo, el expolio del Palau era público y notorio? ¿Qué dicen de las comisiones que hay que pagar para obtener licencia? ¿Qué fue del 3%? ¿Por qué no emitieron todos estos en su día un parte conjunto denunciando la corrupción que campa a sus anchas por Cataluña? A balar. Y a cobrar. Que al fin y al cabo se trata de pertenecer al régimen. Por eso de vivir, a costa del resto de siervos del oasis, por encima de lo que por preparación, inteligencia, trabajo o capacidad les correspondería. Cosas de una oligarquía que quiere seguir chupando del bote aún a costa de la ruptura de la convivencia democrática en España.

No sorprende en absoluto la reacción del PSC-PSOE. Al fin y al cabo es José Luis Rodríguez Zapatero el padre del engendro liberticida. Recuérdese cómo pasó una noche encerrado en Moncloa con Artur Mas y cómo entre ambos parieron la legislatura pasada el Estatuto. Era la puerta de entrada hacia la Segunda Transición que quiso imponer Zetapé a los españoles y que fracasó, de momento, al irse al garete por la fuerza de los hechos y la sangre derramada la negociación con ETA –curiosamente ayer varios históricos asesinos etarras pedían a la organización terrorista que entregara las armas-. Sorprende un poco más, pero a estas alturas ya no demasiado, la reacción del “centrista” Mariano Rajoy, quien, haciendo una vez más caso omiso al clamor de su militancia, impone la ley del silencio apoyándose en la libertad de expresión que precisamente toda esta patulea aniquila. Creen que ganarán las próximas elecciones –las encuestas así lo indican, pero la experiencia también nos dice que hasta el rabo todo es toro- y con eso les basta. UpyD a la hora en que escribo mi columna no ha dicho esta boca es mía. Decente, correcta y solitaria ha sido, por contraposición a toda esta cuadrilla, la reacción de Albert Rivera (Ciudadanos) pidiendo conocer el importe de las subvenciones que la Generalitat concede a unos medios impresos en caída libre de ventas.

¿Y la prensa del resto de España? En líneas generales demostrando que es prensa, que aún mantiene cierta autonomía frente al poder político y que no acepta de buen grado que una casta política totalitaria arruine los últimos 30 años de convivencia democrática y pacífica. Por su parte, en la red los medios digitales y blogs de temática política no se callan y denuncian la barbaridad. Normal, la mayoría de ellos no están bajo la bota de nacionalismo-socialista catalán. Y menos mal.


(Publicado en Diario Siglo XXI)

El pronunciamiento catalán (de Jorge de Esteban)

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El autor advierte que ejercer coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional es un delito tipificado en el Código Penal- Recuerda que un Gobierno de González derogó un artículo que vigilaba la constitucionalidad de los proyectos de Estatuto.


Nuevamente el presidente de la Generalitat de Cataluña, apoyado por su Gobierno tripartito, ha vuelto a ejercer una clara coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional, con el evidente objetivo de que éste no declare la inconstitucionalidad del Estatut, tanto total como parcialmente. Igualmente, el presidente de CiU, Arturo Mas, habla ya de la posibilidad de un frente común de los partidos catalanes ante una sentencia adversa.


Esto es: los partidos catalanes, excepto el PP, se han pronunciado contra una sentencia que todavía no existe, al estilo de lo que hacían los militares en el siglo XIX cuando no estaban conformes con el Gobierno de turno. Ahora bien, en el siglo XIX y principios del XX, no había en España un auténtico Estado de Derecho como el que alumbró la Constitución de 1978. En consecuencia, lo que está pasando ahora, jurídicamente hablando, es mucho más grave que aquellas célebres asonadas militares.


Tan grave, que la acción de los miembros del Gobierno catalán constituye presuntamente un claro delito tipificado en nuestro actual Código Penal, como ya recordé en estas páginas hace unos meses, tras la injuriosa ofensiva nacionalista del verano, dirigida a amedrentar al Tribunal Constitucional. Vuelvo a recordar así lo que dice su artículo 508.2: «La autoridad o funcionario administrativo o militar que atentare contra la independencia de los Jueces o Magistrados, garantizada por la Constitución, dirigiéndoles instrucción, orden o INTIMIDACIÓN relativas a causas o actuaciones que estén conociendo, será castigado con la pena de prisión de uno a dos años, multa de cuatro a 10 meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a seis años». Sólo hace falta, pues, que el Ministerio Fiscal o cualquier particular a través de la acción popular denuncie semejante atropello, que, por lo demás, es un comportamiento reincidente.


En definitiva, como señala el artículo 9 de la Constitución, «los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico». Sin embargo, el presidente de una comunidad autónoma, el cual incluso formó parte anteriormente del Gobierno de España, parece ignorar este mandato constitucional. Por otro lado, la excusa que con más frecuencia arguyen los nacionalistas catalanes para no aceptar una sentencia adversa para ellos (y no para Cataluña) consiste en que los 10 Magistrados del Tribunal Constitucional que la emitirán no pueden ir contra una norma, como es el Estatuto, que no sólo ha sido aprobada por el Parlamento de Cataluña y por las Cortes Generales, sino también y, con mayor razón aún, por el pueblo de Cataluña a través de referéndum.


Semejante argumento, dejando al margen las magras cifras de participación en el mismo y, por tanto, en su aprobación -legalmente válidas mientras no se establezca un porcentaje mínimo de participación mediante reforma de la trasnochada ley del Referéndum actualmente vigente-, no resulta convincente por dos razones fundamentales. La primera, como señalé ya aquí, porque la Constitución es la primera de las normas del Estado, por encima de todas las demás, y fue aprobada en Cataluña por el cuerpo electoral catalán, además de por el de toda España. Por consiguiente, es claro que un referéndum parcial y limitado para aprobar una ley orgánica o Estatuto, territorialmente acotada, no puede prevalecer nunca sobre una Constitución que fue aprobada por un referéndum de alcance general. Luego no es de recibo contraponer la legitimidad de una ley territorial a la de una institución, como es el Tribunal Constitucional, que fue adoptado en el seno de una Constitución aprobada por todos los electores de España, incluidos los catalanes.


Ciertamente, se arguye también, en este sentido, que el Estatuto aprobado por el cuerpo electoral catalán -y que está vigente desde hace tres años- no puede ser ya amputado por el Tribunal Constitucional, y que éste, por tanto, no debería ejercer el control sobre él. Ya he explicado por qué es así, pero para contentar a los que sostienen esa posición, habrá que recordarles que los Gobiernos del Partido Socialista son los que han provocado este galimatías jurídico que no acaba de desentrañar el Tribunal Constitucional por dos razones.


En primer lugar, porque fue un Gobierno de Felipe González el que derogó un artículo clave del desarrollo autonómico, como era el 79 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, en donde se establecía el control previo de constitucionalidad para los proyectos de Estatutos, antes de que entrasen en vigor. Es más: se hacía una mención especial respecto a los que se exige -según el artículo 151.2 y 3 de la Constitución-, que sean sometidos, una vez aprobados por las Cortes, a referéndum en el territorio de la comunidad autónoma en cuestión.


De esta manera, se conseguía un doble objetivo. Por un lado, que no fuesen declarados inconstitucionales cuando ya estuviesen surtiendo efectos jurídicos. Y por otro, que en el caso de los proyectos de Estatuto del artículo 151, el control debería hacerse, para no defraudar al cuerpo electoral respectivo, antes de que se celebrara el referéndum exigido.


Al suprimirse torpemente este artículo, se estaban sembrando las futuras discordias que hoy ya han germinado. Las consecuencias son que en estos tres años se han aprobado muchas disposiciones de desarrollo del Estatuto, y no resultara fácil, en su caso, dar marcha atrás. Pero si se quiere buscar a los responsables de todo este embrollo jurídico-político, no se debe achacar la culpa al Tribunal Constitucional, sino al PSOE (o PSC), del cual forma parte el presidente de la Generalitat y otros miembros de su Gobierno. Por supuesto, cada uno debe de cargar con sus propios pecados. Pero en ningún caso recaerán sobre el Tribunal Constitucional si, como parece y es lógico, declara inconstitucional el engendro jurídico del Estatuto, inspirado irresponsablemente por Zapatero: primero con una frase que pasará a la historia («Apoyaré la reforma del Estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento de Cataluña» ) y posteriormente alentando también su puesta a punto en unas veladas maratonianas compartidas con Arturo Mas en La Moncloa, donde ambos hicieron mangas y capirotes con el proyecto de Estatuto como si fuese una larga partida de mus y tras las cuales ambos aparecieron como ganadores al margen del Parlamento.


Todos los augurios hacen deducir que la sentencia es inminente, aunque personalmente dudo que a quienes corresponde se les ocurra hacerla pública antes del 13 de diciembre, fecha en la que comienza el concurso de independentismo de muchos pueblos catalanes. Sea como fuere, dentro del Tribunal hay algún magistrado, y no miro a nadie, que se empeña en ir filtrando a la prensa los flujos y reflujos de los interminables debates, lo que es algo gravísimo. Mientras tanto, el singular ministro de Justicia que tenemos ha vuelto a afirmar que el Estatuto es constitucional, porque entre otras cosas «fue aprobado por la mayoría de los representantes legítimos del pueblo español». Se sorprende uno de que este señor sea catedrático de Derecho Constitucional, porque todas las leyes en España son aprobadas «por los representantes legítimos del pueblo español» y, sin embargo, querido ministro, muchas de ellas son expulsadas, en todo o en parte, del ordenamiento jurídico por el Tribunal Constitucional. Pero da la impresión de que en España los políticos no leen ni conocen la Constitución, que es la norma en donde se contienen las reglas del juego político y que obliga tanto a tirios como a troyanos.


De hecho, con motivo del próximo día de la Constitución, el presidente del Congreso de los Diputados se ha dirigido a los portavoces de los grupos parlamentarios para que se elabore una lista de personajes famosos que lean en la cámara diversos artículos de nuestra Norma Suprema.


Me parece una idea loable y, por tanto, quiero simplificarle la tarea al presidente Bono, indicándole los personajes que merecen más este honor: todos los miembros del Gobierno tripartito de Cataluña, empezando por su presidente Montilla, los nueve jueces que han sido nombrados para formar parte del Tribunal Constitucional de bolsillo que se acaba de crear en Barcelona, los dirigentes de CiU y, por último, no vendría mal que leyesen también muchos artículos los miembros del Gobierno de España, empezando, claro está, por su presidente. Tal vez así se acaben enterando todos ellos de lo que dice la Constitución, la cual festejaremos el próximo día 6, cuando precisamente arrecien las amenazas del pronunciamiento catalán.


Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

lunes, 4 de mayo de 2009

¡Así nos fue la Feria! en la caseta de C's en Barcelona

Durante los últimos diez días, se ha celebrado la Feria de Abril de Barcelona, en la Plaza del Forum.

Nuevamente, Ciudadanos - Partido de la Ciudadanía, participó activamente con su caseta, donde todas las noches en un ambiente festivo estuvimos con la ciudadanía. Por la caseta ciudadana, pasaron candidatos a las elecciones europeas por la coalición Libertas - Ciudadanos de Europa (Miguel Durán, cabeza de lista, y José Manuel Villegas, número 2), el presidente de C's Albert Rivera, así como numerosos afiliados, simpatizantes, y ciudadanos en general.

Mención especial para el equipo de voluntarios ciudadanos que gestionó la caseta (comida, bebida, y música), así como para los reporteros de la Agrupación Digital de C's.


martes, 26 de febrero de 2008

LA CORRUPCION Y EL DEBATE ELECTORAL

La corrupción y el debate electoral
25.02.08 - FERNANDO JIMÉNEZ
Publicado en EL DIARIO MONTAÑÉS

La corrupción política está ausente del debate electoral de las últimas semanas, salvo en el caso de Murcia. Pero la excepción que supone esta comunidad autónoma no se debe a la iniciativa de las principales fuerzas políticas, sino a las actuaciones de la Justicia, de ahí que resulte sorprendente que los partidos no dediquen excesiva atención a un problema muy real en nuestro país. Si atendemos a los indicadores de opinión pública sobre la percepción de la corrupción, los ciudadanos comparten una extendida desconfianza hacia la honestidad de su clase política: baste como dato que el 52% de los encuestados por el CIS en enero de 2007 consideraba que «bastantes» o «casi todos» los políticos están implicados en estas prácticas. Si tenemos en cuenta, además, los numerosos escándalos que se han ido sucediendo a lo largo del período democrático, o las evaluaciones efectuadas por algunos organismos internacionales como el Grupo de Estados Contra la Corrupción del Consejo de Europa, es evidente que tenemos un problema importante aunque, al compararnos con otros países, no resulte dramático.

Pero que ocupemos el lugar 25º entre 179 países en el último Índice de la Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional no debería llevarnos a sentirnos satisfechos con el funcionamiento de nuestros mecanismos de control y deberíamos exigir a nuestros representantes políticos -y no sólo a ellos- una estrategia mucho más decidida de lucha contra esta lacra. Utilizo intencionadamente esta palabra por los significados literales que le atribuye el diccionario: secuela o señal de una enfermedad o achaque; vicio físico o moral que marca a quien lo tiene. Estos dos sentidos se aplican perfectamente a la corrupción política por los efectos devastadores que tiene sobre la salud del sistema democrático cuando no se le pone coto a tiempo. Porque implica siempre que el poder de una autoridad determinada se pone al servicio de intereses particulares espurios en lugar de servir al interés general. Esto determina lo que la literatura especializada llama muy gráficamente la «captura del Estado". Es decir, la existencia de corrupción asegura unos cauces privilegiados de acceso al poder público (y a los recursos por él generados) para unos pocos intereses particulares.

Cuando un sistema político tolera o no lucha con suficiente eficacia contra estos brotes patológicos, las consecuencias suelen ser demoledoras. Las redes de corrupción dan lugar a sistemas de intercambio de recursos que suelen ser muy sólidos y que, si encuentran las circunstancias adecuadas -una cultura política poco exigente y un funcionamiento deficiente de las instituciones de control-, tienden a extenderse cada vez más. El ejemplo del GIL y su rápida expansión por toda la Costa del Sol ilustra muy bien este fenómeno. El resultado final es la deslegitimación de las instituciones pues, no en vano, la corrupción implica la violación de uno de los pilares fundamentales de la democracia: el derecho de todos los ciudadanos a un trato igual por parte de los poderes públicos.

Es posible que algunos lectores de este artículo -por ejemplo, aquellos más en sintonía con el PSOE-, consideren que estoy siendo injusto al dar a entender que no se está actuando con suficiente contundencia frente a este problema cuando hemos tenido una legislatura muy prolífica en medidas contra la corrupción como el Código de Buen Gobierno (2005), la ley de regulación de los conflictos de intereses de los altos cargos de la Administración General del Estado (2005), la nueva ley orgánica de financiación de los partidos (2007), la ley de contratos del sector público (2007) o la ley de suelo (2007). Es cierto que se han dado pasos importantes en una buena dirección, pero también que muchas de estas iniciativas podían haber sido mucho más efectivas sin mucho esfuerzo y con algo más de voluntad política. Otros lectores, como algún dirigente del PP con el que hablaba hace unas semanas, podrán objetar que, en realidad, y pese a la amplia percepción social de la corrupción, los españoles no están verdaderamente preocupados por la corrupción. Habría que reconocer de nuevo que hay mucho de verdad en esta apreciación. En los últimos seis años el porcentaje más alto de encuestados que ha señalado que éste era uno de los tres problemas principales del país no ha sobrepasado nunca el 3%.

Esa escasa inquietud nos sitúa ante una demostrada capacidad de los españoles para convivir con la corrupción como un mal menor, lo que encaja con una acendrada tradición popular de escaso reproche e incluso admiración hacia los comportamientos típicos de la picaresca. Estas actitudes constituyen un serio obstáculo para la lucha efectiva contra el problema y para el estímulo de los agentes que deben llevarla a cabo, al generar un clima de impunidad social que constituye un excelente caldo de cultivo para que florezcan estas prácticas delictivas.

Partidos políticos y medios de comunicación tienen una responsabilidad especial en este terreno. La discusión pública sobre las prácticas corruptas de las que se tiene noticia suele filtrarse habitualmente a través de un prisma partidista que contribuye a fomentar las actitudes cínicas entre la ciudadanía. Y esto sucede tanto cuando se actúa como acusador (papel en el que los intereses electoralistas se anteponen al legítimo objetivo de limpieza de la vida pública), como cuando se trata de defender a los afectados por las imputaciones (donde la estrategia predominante consiste en arropar numantinamente a los acusados, al tiempo que se denuncian los intereses espurios de los acusadores). La conclusión social a la que conducen estos debates es a la de que «todos los políticos son iguales», no existiendo posibilidad real de tomarse la lucha contra la corrupción suficientemente en serio. Esta campaña electoral constituiría una excelente ocasión para que los partidos políticos asumieran la decisiva responsabilidad que tienen en esta tarea y nos obsequiaran con propuestas serias y con el necesario liderazgo que exige una tarea tan importante como ésta si queremos un sistema democrático eficiente.

Interesante reflexión la plasmada en este artículo, que comparto en su mayor parte. Aunque parezca que los españoles no están preocupados por la corrupción y la falta de calidad de sus políticos y las políticas de estos, existe un partido que desea regenerar la vida pública, y darle un nuevo aire. Ese partido es CIUDADANOS - Partido de la Ciudadanía, el único partido que se atreve a incluir en su programa electoral medidas destinadas a defender la democracia y regenerar la vida política. De entre esas medidas, extracto las siguientes:

(1.04) Reforma de la Ley electoral, para mejorar la relación entre votos y escaños. Disminución del poder de los aparatos de los partidos. Listas desbloqueadas mediante voto preferente.
(1.12) Limitación de mandatos a 2 legislaturas.
(1.13/4.14) Tabla Nacional de Retribuciones para representantes públicos y miembros de órganos ejecutivos del Estado. Pensiones de los parlamentarios sometidas al régimen general. Regulación de las pensiones y recursos de las altas dignidades del Estado.
(10.09) Reforzar los mecanismos de despolitización de la Justicia. Reforma del Consejo General del Poder Judicial.
(1.09/1.15) Referéndum. Participación mínima del 50% del censo para dar validez al resultado. Recurso previo de inconstitucionalidad en las leyes que requieran un referéndum para su aprobación.
(1.20) Relaciones entre los poderes públicos y los medios de comunicación.
- Refuerzo de la independencia, despolitización y profesionalización de los medios de comunicación públicos.
- Supresión de las subvenciones directas a los medios de comunicación privados y regulación, con criterios estrictos y objetivos, de las indirectas (publicidad institucional).

viernes, 7 de diciembre de 2007

SER ESPAÑOL YA NO ES UNA EXCUSA. ES UNA RESPONSABILIDAD


Sin complejos. Si ellos no los tienen, ¿por qué nosotros no nos atrevemos a utilizar nuestra propia bandera, la que nos representa a todos?

En el día de la Constitución, me llamó la atención un pequeño pero significativo detalle. En Barcelona, los autobuses suelen engalanarse los días festivos más señalados con dos banderitas en todo lo alto. Ásí, nunca me extrañó que en días como Sant Jordi o La Diada se lucieran en ellos las banderas de Barcelona y de Cataluña.

Lo normal en cualquier país del resto del mundo, habría sido que el día de una de sus fiestas nacionales más importantes (nada menos que el día de la Constitución, equivalente al 4 de julio en U.S.A.) se hubiese lucido la bandera española,junto con la de la ciudad o comunidad autónoma de turno.

Pues bien, aquí en los autobuses de Barcelona, no he visto ni una sola bandera española. ¿Qué pasa con ella? ¿hay vergüenza de sentirse españoles, en el 29 aniversario de nuestra Constitución?

Realmente, España es diferente.

lunes, 1 de octubre de 2007

7 DE OCTUBRE: Manifestación de C's "Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones"

Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones


Manifestación: Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones
Domingo 7 de octubre a las 11.30 horas
Inicio: Plaza Urquinaona (Barcelona)
Final: Plaza Sant Jaume (lectura de manifiesto)

En Cataluña llevamos mucho tiempo permitiendo con nuestro silencio que otros hagan y deshagan a su antojo. Durante años hemos asistido al menoscabo y debilitamiento del consenso que tanto nos costó alcanzar en la Constitución de 1978. Hoy, Cataluña es una tierra en la que los radicales actúan a sus anchas con el silencio y la disculpa de los políticos que gobiernan. Se dicen progresistas y de izquierdas, pero su comportamiento es otro: la coacción del nacionalismo está alcanzando cotas inadmisibles. Así, hoy asistimos a actos violentos contra nuestras instituciones y las voces que luchan y denuncian la situación, cuyo paradigma es Ciudadanos, son atacadas de la forma más burda. Se promueve un absurdo enfrentamiento entre Cataluña y España e incluso se moviliza al pueblo en favor de la secesión.

¿Debemos continuar callados los catalanes y todos los españoles en general? En nuestro partido sabemos desde el principio que el silencio juega en nuestra contra y que los ciudadanos debemos alzar la voz y denunciar esta situación. Por todo ello, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, convoca para el próximo 7 de octubre a las 11.30 en Barcelona una marcha Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones, a la que invitamos también a otros partidos y asociaciones. Esta es una gran oportunidad para todos juntos gritar bien alto que exigimos otro modelo de sociedad, en el que la coacción, la amenaza y la violencia sean perseguidas y excluidas, y en el que el respeto sea la base de la convivencia.

Una marcha de blanco
Te proponemos que el día 7 sea un día de blanco. Este color es la fusión de todos los colores del espectro cromático. Es la luz y la claridad. Pongamos luz en la oscuridad reinante y seamos claros a la hora de hablar: no vamos a aceptar más violencia. Por ello, te invitamos a vestir alguna prenda de color blanco, a llevar globos de color blanco, pancartas blancas... En el punto de partida de la manifestación habrá pintura blanca para las manos. Levantaremos unas manos blancas por libertad, en una manifestación ciudadana pacífica. Te recomendamos llevar también pitos u otros instrumentos que hagan ruido. ¡Vamos a hacernos oír!

P.D.: No olvides invitar a tus familiares y amigos. Esta será una gran fiesta
ciudadana.

martes, 21 de agosto de 2007

MADRID ES UN CAOS ¿O QUIERO DECIR BCN?

Antonio Robles
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_38863.html

Madrid se retrasa, se para, se colapsa, Madrid se apaga. Es la capital del caos, una aldea de medio pelo tercermundista. No hay día en que los metros no se paren y sus obsoletas infraestructuras se desconchen. Sus redes no llegan a los barrios periféricos, sus autovías y autopistas se colapsan cada fin de semana, ya nadie confía en los desplazamientos aéreos; para colmo, la red eléctrica se desploma dejando empresas, restaurantes y oficinas fuera de servicio durante semanas.
¿Qué hubiera pasado si el caos de Barcelona hubiera sido en Madrid como describo más arriba? Pues algo así: "¿Hasta cuando tenemos que sufrir los catalanes esta afrenta? ¿Por qué nos hemos de resignar a vivir en África, pudiendo ser europeos? España es un mal negocio. Madrid, corte y villa de militares y curas, aristócratas y arrendatarios, todas gentes ociosas y rentistas. Cataluña ha de desengancharse de regiones enteras viviendo del paro y del cuento a costa del saqueo de la balanza fiscal catalana. El abuso histórico se hace tan insoportable que uno de nuestros mayores patriotas, Xirinacs, se acaba de quitar la vida para dejar de ser 'un esclavo en unos Països Catalans ocupados por España, Francia e Italia'."
Ante los reveses o catástrofes de ciudades o comunidades autónomas, el Estado reacciona ayudando; en cambio, la actitud del nacionalismo ante las desventuras o fracasos del proyecto español es la de largarse.
Demasiado tiempo creyéndonos el ombligo del mundo, en Cataluña hemos ido de sobrados, mirando por encima del hombro a la España tercermundista en la que todo nacionalista tiene necesidad de creer. No se han dado cuenta que hoy las Hurdes están en los túneles del barrio barcelonés del Carmelo y las fábricas y liceos de principios del siglo pasado en cualquier bosque de grúas de Madrid, Valencia o el desierto del Ejido.
Esta retahíla de estereotipos ya no se los cree casi nadie, ni siquiera quien aún los sigue utilizando en Cataluña. Alguna cosa buena tenía que tener el caos que estamos viviendo en Barcelona. Es el primer fracaso real del nacionalismo. Suele pasar: toda mentira colectiva convertida en realidad virtual acaba por desmoronarse ante la realidad a secas. Y como no hay mejor cuña que la de la misma madera, han debido ser los números del presidente de Endesa, Manuel Pizarro, quien, en comparecencia en el Parlament de Cataluña el pasado 13 de agosto, desmintiera con sus cifras el constante victimismo del nacionalismo empeñado en acusar al Estado de expoliar la economía de Cataluña: FECSA-Endesa realizó en Cataluña el 40% de sus inversiones, la mayor del Estado, a pesar de que los beneficios dejados han sido del 22%.
Son ya demasiados años perdidos en la obsesión nacional, demasiadas energías políticas concentradas en cuestiones menores como la identidad y la lengua. Tanto autismo nacionalista nos ha impedido centrarnos en los problemas reales de cualquier sociedad: el paro, la vivienda, la sanidad, la educación, los transportes, la seguridad, las infraestructuras, etc. Y ahora, después de 27 años de abuso, el exceso comienza a pasar factura. Mientras Barcelona dilapida su fama de ciudad productiva, europea, cosmopolita, abierta, tan costosamente construida durante más de un siglo y medio, Madrid se abre al mundo, construye kilómetros de metro para unir la capital con el cinturón rojo, crea y descentraliza hospitales, proyecta peatonalizar todo el centro o sotierra la M-30 bajo el río, recupera la Ribera del Manzanares, construye tres veces más pisos de protección oficial que en Cataluña y se convierte, más que nunca, en el rompeolas de todos los exiliados de España.
El problema no es de los catalanes, sino del nacionalismo. De cualquier nacionalismo. Sirva para demostrarlo una anécdota: En el artículo de hace dos semanas: Vinos de Arribes del Duero, donde trataba de reivindicar viñedos, paisajes y formas de vida de una región muy empobrecida, recibí varios correos indignados por situar a la tal región de los Arribes en el "extremo oeste de la meseta castellana". A los leonesistas les ha parecido una afrenta a su identidad. Era todo lo que les preocupó del artículo. Mientras, el problema vital y real de esta región no les mereció ni un solo comentario.
Esta obcecación por las señas de identidad y el ombligo lleva al nacionalismo a crear problemas donde no los hay y a dejar de resolver los que merecerían atención. Si en vez de abrir embajadas en el extranjero, dedicaran ese dinero a liberar peajes en las autopistas, o si en vez de repartir cientos de millones públicos a asociaciones independentistas en Baleares, Valencia, el Alguer o Québec, los dedicaran a revisar las infraestructuras eléctricas tendrían para bien poco, pero al menos su atención estaría centrada en los problemas reales.
Barcelona y Cataluña han de aprender de los hechos. Durante décadas una y otra han estado a la cabeza del bienestar en España. Su declive ha comenzado con los nacionalistas. Rectificar es de sabios.

ANTONIO ROBLES