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lunes, 11 de octubre de 2010

Rivera (C's) pide un 12 de octubre "sin aquelarres independentistas ni banderas con aguilucho"

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El presidente de C's, Albert Rivera, ha reclamado que el 12 de octubre - Día de la Hispanidad - se convierta en una fiesta cívica de todos los españoles, y no en un día de enfrentamiento "entre las banderas con el aguilucho y los aquelarres independentistas".



(Europa Press).- Rivera ha confiado en que el Día de la Hispanidad no se aproveche para tensar más las relaciones entre Cataluña y el resto de España entre "quienes miran al franquismo como su espejo y los que intentan dividir a los españoles".

En una entrevista de Europa Press y Europa Press TV, Rivera ha lamentado que desde algunos sectores "se haya criminalizado" la celebración del 12 de octubre, y ha defendido que es un festivo que debería celebrarse en Catalunya de la misma forma que en cualquier otra parte de España.

"Que nadie vea incompatible celebrar la Díada de Catalunya y el Día de la Hispanidad", ha advertido el líder de C's, que ha esgrimido que Barcelona es la segunda capital de España, por lo que debería celebrar con normalidad la festividad del 12 de octubre.

El candidato de C's a la Presidencia de la Generalitat echa de menos que, igual que ocurre en Francia y Estados Unidos, la fiesta nacional esté acompañada por actos en la calle que involucren a los ciudadanos. "Es un día que, al margen del desfile militar, le falta la rama cívica", ha añadido.

Sin embargo, Rivera ha admitido que el 12 de octubre es un día que "se diluye un poco", y ha recordado que su partido lleva varios años realizando actos festivos el 6 de diciembre con motivo del día de la Constitución.

martes, 13 de octubre de 2009

Manuel Martin Ferrand: 'España en la encrucijada'


"España es un país en el que casi nunca se dice lo que pasa, sino que pasa lo que se dice"
(Julián Marías)

El 14 de julio, fiesta nacional de Francia; el 4 de julio, fiesta nacional de los Estados Unidos de Norteamérica; el 2 de julio, fiesta nacional en Italia... son, en sus respectivos países, días de gran solemnidad y orgullo patriótico. Aquí, entre nosotros, el 12 de octubre, fiesta nacional española, es un día cuya solemnidad reside, más que en ninguna otra razón, en que se trata de un día festivo y no laborable. A pesar de ser una de las naciones más viejas del mundo, o quizás por ello mismo, nos faltan sentimientos de unidad y grandeza colectiva. Eso se paga.

Tras cuatro décadas de "patriotismo" impuesto y hemipléjico, el tiempo del franquismo, desembocamos en una Transición que, tratando de contentar a todos, no lo consiguió con nadie. La Constitución de 1978 fue, si nos andamos sin rodeos y nos entregamos a la salud autocrítica, una chapuza, una componenda, en la que se asienta la realidad presente: una democracia teórica, secuestrada por una partitocracia excluyente en la que los jefes de los dos partidos dominantes son, de hecho, la síntesis de todos los poderes del Estado. Ellos deciden quiénes integran las listas cerradas que rellenarán el Congreso de los Diputados y los diecisiete Parlamentos autonómicos. Incluso quiénes serán concejales en todos los ayuntamientos del país. De esos dos grandes poderes personales, en la actualidad José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, depende, de hecho, la naturaleza y la nómina del Legislativo, la designación del judicial y, más o menos por turno, la responsabilidad del Ejecutivo. Lo demás son grupúsculos que, eso sí, dada su naturaleza soberanista, tienen capacidad para la demolición del Estado.

La realidad física de España es tangible y tiene fronteras -muy permeables, por cierto-; pero, ¿existe una dimensión espiritual, anímica, española que sea aceptada y, en sus notas básicas, respetada por todos cuantos poblamos este país? No. No nos engañemos. España, por no ser, no es siquiera una realidad administrativa única.

Está mal visto el sentido patriótico. Para unos es la herencia del franquismo y para otros la mala conciencia de haber aceptado el régimen anterior; pero España viene de lejos, no nació en julio de 1936, ni en abril de 1931. España es en varios siglos anterior a los nacionalismos que ahora tratan de convertirla en algo parecido a un queso en porciones como los que se les sirve a los niños para la merienda.

Sin un mínimo orgullo nacional, sin un sentimiento colectivo, el futuro será difícil para España y para cada una de sus pretendidas porciones. Y no sólo por razones de orden moral. El mercado, la religión vigente, marca sus dimensiones mínimas de eficacia y provecho y todos juntos apenas las alcanzamos. Tanto es así que, mas que dividir España, habría que pensar la manera de unir toda la Península Ibérica en un proyecto único y compartido.

Cuando, en 1843, Ventura de la Vega hizo una intentona para ponerle letra a la Marcha de Granaderos, la Marcha Real, Himno Nacional español desde la segunda mitad del XVIII, incluyó un verso -"Dios salve al país"- en el que se expresa un deseo que, dramáticamente, sigue estando presente. Quizás por eso somos uno de las escasísimas naciones del orbe sin letra en su Himno. Miguel Primo de Rivera le encargó una, en 1928, a José María Pemán -"Gloria a la Patria / que supo seguir / sobre el azul del mar / el caminar del sol"-; pero su clara vocación hispanoamericana y la gran ignorancia que nos envuelve la descalificó por "franquista". ¿España será posible o se trata de una entelequia?

En este momento tenemos en el juego partitocrático un partido sin presidente en la oposición y un presidente sin partido en el Gobierno. Seguramente no cabe mayor calamidad. La corrupción se esparce por doquier y sin grandes prevalencias de unas formaciones sobre otras, carecemos de referencias morales y de liderazgos efectivos ni por la derecha ni por la izquierda. España está en una difícil encrucijada. Aun así, y con perdón, ¡viva España!


lunes, 12 de octubre de 2009

Gritos contra Zapatero en el desfile militar de la Fiesta Nacional

La mayor bronca que se ha visto en la Fiesta Nacional

El desfile comienza con abucheo a Zapatero

Los silbidos y gritos del público también se dirigieron contra De la Vega

Le han dado y de lo lindo. El desfile de la Fiesta Nacional, marcado este año por el recorte presupuestario, ha comenzado con abucheos y gritos de «Zapatero dimisión».

Como aperitivo, buena parte del público concentrado junto al Estadio Santiago Bernabéu dedicó una sonora pitada a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.

En años precedentes también hubo bronca contra el presidente socialista al inicio del acto, pero en esta ocasión los reproches se han escuchado con más fuerza.

El evento, cuyo palco se colocó este año en la madrileña Plaza de la Lima, estuvo presidido por los Reyes. Don Juan Carlos muy uniformado y ya sin la barba que venía.

Ha asistido el Gobierno casi en pleno. Los ministros que no hicieron acto de presencia han sido José Blanco, Francisco Caaamaño y Miguel Sebastián.

Entre las ausencias más destacadas se encuentran la del presidente de Cataluña, José Montilla; la del presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps y la del lendakari, Patxi López.

Un detalle significativo, que refleja de forma plamria el cambio político que se ha producido en el País Vasco, ha sido la asistencia al desfile, por primera vez y en representación del Gobierno vasco, del consejero de Interior, el socialista Rodolfo Ares. También estuvo la presidenta del Parlamento autónomico, Arantza Quiroga, del PP.



  • El presidente escucha gritos como 'dimisión' o 'fuera, fuera'

  • Los silbidos y abucheos también se dirigieron contra De la Vega

  • El desfile rindió homenaje a las misiones de paz en el exterior

  • Participaron más de 4.200 militares, 209 vehículos y 58 aeronaves

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha escuchado abucheos, silbidos y gritos como "Zapatero, dimisión" o "fuera, fuera" a su llegada al desfile militar en Madrid con motivo del Día de la Fiesta Nacional, que se han repetido antes del tradicional Homenaje a los Caídos. En años precedentes también hubo reproches contra el jefe del Ejecutivo al inicio del acto, pero en esta ocasión los gritos se han escuchado con más fuerza.

También la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, que llegó al desfile antes que Zapatero, fue recibida con silbidos y abucheos procedentes de las dos gradas de público situadas en las inmediaciones de las tribunas de autoridades e invitados.

El desfile militar del Día de la Fiesta Nacional ha comenzado pasadas las 10:30 horas, con la llegada de los Reyes a la plaza de Lima, donde presidieron el acto, acompañados por la Familia Real al completo y el jefe del Gobierno, entre otras personalidades. La parada militar concluyó poco antes del mediodía.

Los Reyes, los Príncipes de Asturias, la infanta Elena y los Duques de Palma han llegado a la plaza de Lima, donde han sido recibidos por José Luis Rodríguez Zapatero; la ministra de Defensa, Carme Chacón; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros.

En el desfile participaron 4.207 militares de los tres ejércitos y la Guardia Civil -400 menos que en la edición anterior-, 209 vehículos y 58 aeronaves. Este año se dedicó a la conmemoración de los 20 años de participación española en misiones internacionales y por ello desfilaron las banderas de las organizaciones internacionales bajo las que están desplegadas las tropas, como ONU, UE y OTAN.

Antes de la parada militar, se ha procedido al izado de la bandera nacional, que ha llegado al escenario principal de la mano de un paracaidista que se ha lanzado desde un avión. Después, el rey Don Juan Carlos y el presidente del Gobierno rindieron homenaje a los caídos en acto de servicio. Durante este oficio sonó la letra de 'La muerte no es el final' y se cerró con la pasada aérea de la Patrulla Águila dibujando la bandera de España en el cielo de Madrid.

En el desfile terrestre participaron la Unidad Militar de Emergencias, la Agrupación Acorazada-Mecanizada, compuesta por distintas unidades de la Brigada de Infantería Acorazada Guadarrama XII, Brigada de Caballería Castillejos II, del Tercio de Armada de Infantería de Marina, de Artillería Autopropulsada, Zapadores y Agrupación de Transporte.



En cuanto al desfile aéreo, participaron aviones de combate F-18, Mirage F-1, F-5 y Eurofigther; de transporte Hércules, C-295; de reabastecimiento en vuelo Boeing 707, y de extinción de incendios CL-215 T, todos ellos del Ejército del Aire. La Armada estuvo representada por aviones de despegue vertical Harrier y helicópteros Lamps. Por su parte, el Ejército de Tierra aporta los modelos Cougar, Chinook y Tigre.

Entre los invitados se encontraban los presidentes del Congreso y del Senado, casi todos los ministros -sólo faltaron Miguel Sebastián (Industria), José Blanco (Fomento) y Francisco Caamaño (Justicia)-, ocho presidentes autonómicos y los presidentes de Ceuta y Melilla, y altos representantes del Poder Judicial, de la cúpula militar y de las fuerzas políticas, entre ellos el presidente del PP, Mariano Rajoy.

También por vez primera hubo representación del País Vasco, ya que asiste el consejero de Interior, Rodolfo Ares, y la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga. Además, están presentes los embajadores de numerosos países, aunque no el de Estados Unidos, quien tras ser designado por Barack Obama, aún no ha entregado sus credenciales en España.