miércoles, 10 de septiembre de 2008

Diada SI, 11 de septiembre NO. Ven a conocer la historia real del 11-S


El próximo jueves, día 11 de septiembre, una vez más y recogiendo el sentir mayoritario de la militancia, Ciudadanos - Partido de la Ciudadanía no participará en ninguno de los actos institucionales programados para celebrar la Diada de Cataluña, cada vez más convertida en un día de exaltación nacionalista.

Este año, de nuevo, nos concentraremos en Barcelona, a partir de las 12:30 horas, ante el monumento del que fuera Presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas, en la confluencia de la avenida que lleva su nombre con las calles Entenza y Paris.

Otra vez denunciaremos la farsa nacionalista que ha convertido en Cataluña lo que fue una Guerra de Sucesión, impulsada por las potencias europeas y por las élites españolas (también, por supuesto, la catalana), en una quimérica Guerra de Secesión tras la que los catalanes habrían sido "sojuzgados por la Castilla imperial".

El acto se iniciará a las 12:30 horas, con puntualidad estricta, y contará con la intervención del profesor Francesc de Carreras, del abogado y ensayista Jesús Laínz y de nuestro presidente, Albert Rivera. Al acto asistirán también nuestros diputados autonómicos, Pepe Domingo y Antonio Robles, y la mayoría de nuestros cargos electos.


NOTA DEL BLOGGER: Os recomiendo leer la excelente ponencia de Jesús Laínz, nuestro invitado especial, con el título 'España, ¿nación imperfecta?'

La gran mentira del 11 de septiembre de 1714

Un año más, como viene sucediendo desde 1980, el régimen nacionalista catalán celebrará el día 11 de septiembre la Diada de Cataluña. A sus actos asistirán nacionalistas de todo pelaje y asimilados y palmeros como el PSC o el PPC. Son la Cataluña oficial y alimentan falsos mitos y artificiales confrontaciones para perpetuarse y mantener sus posiciones de privilegio y sus clientelas.

Una de esas mentiras al servicio de la construcción de la "nación catalana" ajena y enfrentada a la nación española es la Diada del 11 de septiembre, fecha en la que se reivindica una nación catalana que en realidad nunca ha existido, negando la única nación que ha otorgado a los catalanes y al resto de los españoles la condición de ciudadanos.
En 1714, Cataluña igual que el resto de España, era un reino absolutista, y la mayor parte de sus habitantes, el pueblo, eran súbditos sin derechos. Es la Constitución Española de 1812 la que trasladando la soberanía del rey a la nación, la que convirtiendo a la nación en sujeto de la soberanía, convierte a los súbditos en ciudadanos con derechos y deberes.

Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía no podemos ser cómplices de la manipulación nacionalista que atribuye carácter nacional y democrático a una situación feudal y predemocrática. En Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía no celebramos la Diada del 11 de septiembre, puesto que no queremos ayudar, con nuestra participación, a perpetuar una mentira histórica que además sea un referente simbólico común a todos los catalanes. Nos negamos a callar frente a la mentira y el engaño interesado. La manipulación que han llevado a cabo los independentistas del significado histórico del 11 de septiembre de 1714 convierte la conmemoración de este día en la diada nacionalista de Cataluña y no en lo que debería ser: la fiesta cívica de todos los ciudadanos catalanes.

Por eso Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía propone celebrar la Diada de Cataluña el día de Sant Jordi, por ser el fiel reflejo de la sociedad abierta, plural, cosmopolita y que mira al futuro que siempre ha sido Cataluña, frente a la comunidad inventada, imaginada, identitaria, dividida y que mira al pasado que representa la Cataluña de la Diada del once de septiembre.

En Ciudadanos queremos, con algunos apuntes sobre los acontecimientos de la Guerra de Sucesión y sobre el 11 de septiembre de 1714, ayudar a desmontar y refutar las mentiras históricas sobre las que se sustenta argumentalmente el independentismo catalán.

11 de septiembre de 1714: ¿sabías que…?

1) El 11 de septiembre se conmemora la rendición de la ciudad de Barcelona en 1714, tras la declaración de guerra de las Cortes Catalanas el 10 de julio del mismo año al no reconocer éstas el Tratado de Utrecht que ponía fin a la Guerra de Sucesión Española. La guerra no fue de secesión , como los nacionalistas venden, sino de sucesión. En dicho Tratado el pretendiente a la Corona Española, el Archiduque Carlos de Habsburgo renuncia al trono, reconociendo la soberanía de Felipe D'Anjou, contra el que se la disputó en la llamada Guerra de Sucesión Española, tras la muerte sin descendencia del Rey de España Carlos II. Es decir, fue una guerra civil entre partidarios de dos pretendientes a suceder en la corona de España al rey muerto sin descendencia.

2) Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. La Guerra de Sucesión española, al contrario de lo que argumentan los nacionalistas, no supuso el enfrentamiento entre Cataluña- Austria y España (o Castilla) - Francia. Ciudades y comarcas pertenecientes al antiguo reino de Aragón como Castellón, Alicante, Calatayud o Tarazona, así como el valle de Arán, y ciudades del interior de Cataluña como Vic y Cervera, fueron partidarias de Felipe V, el rey Borbón. Y lugares como Madrid, Alcalá o Toledo se declararon fieles al aspirante austriaco, el archiduque Carlos. El enfrentamiento entre territorios españoles de 1714 es otra falsedad esgrimida por el nacionalismo para negar el carácter de guerra civil que tuvo aquella sucesión al trono. En realidad ésta fue una contienda internacional en la que se dirimía la hegemonía entre las diferentes potencias europeas.

3) Los catalanes no perdieron sus libertades civiles, sino que los poderosos perdieron sus privilegios exclusivos. Las Cortes Catalanas, lejos de tener las características de una democracia, tal y como la entendemos ahora, representaban a los tres estamentos (clero, nobleza y burguesía urbana) a los que, dentro del patrón feudal del Antiguo Régimen, el Rey les había concedido tal privilegio, relegando totalmente a la inmensa mayoría de la población. Del Rey emanaban todas las instituciones.

4) La facción en Cataluña favorable al pretendiente Carlos no partió de una rebelión espontánea ni popular. En realidad, expresaba los intereses políticos de la clase dirigente barcelonesa que quería potenciar su presencia comercial en América, de tal forma que sus privilegios forales no estaban en juego, ya que el pretendiente Borbón en ningún momento los cuestionó.

5) El Rey Borbón reinó sin oposición interna entre 1700 y 1705 hasta el punto que en 1701 había celebrado Cortes en Barcelona, donde no sólo confirmó los fueros, sino que recibió numerosas donaciones.

6) Los seguidores de Carlos de Habsburgo en Cataluña defendían la unidad de España. Trataban de imponer su candidato al conjunto de todo el país, apelando a la libertad de toda España, recelosos de la influencia francesa; lejos, pues, de cualquier aspiración secesionista o desmembradora. Los soldados que fueron derrotados el 11 de septiembre de 1714 frente a las tropas de Felipe V estaban mandados por el general Antonio de Villarroel, que en su última arenga les recordó: "estáis luchando por nosotros y por toda la nación española".

7) El denominado decreto de Nueva Planta, llamada en realidad Cédula Real de Nueva Planta de la Real Audiencia del Principado de Cataluña, organizaba las instituciones judiciales en Cataluña, respetando las Constituciones y prácticas previas, estableciendo que los letrados fuesen expertos en legislación y lengua catalana. Fijaba el castellano meramente como lengua jurídica y eliminaba los privilegios por nacimiento en un territorio determinado.

8) El final de la guerra supuso el final de tres siglos de decadencia de Cataluña y el inicio de su resurgimiento económico . El siglo XVIII, lejos de ser un periodo de declive en Cataluña, resultó ser una etapa de particular esplendor y auge demográfico, agrícola, comercial e industrial, que más que fundamentarse en el comercio internacional, centrado en productos agrícolas, se benefició del proteccionismo de la Corona.

9) Rafael Casanova no fue un mártir. El día del asalto final de las tropas borbónicas, Casanova estaba durmiendo y, avisado, se presentó en la muralla con el estandarte de Santa Eulalia para dar ánimos a los defensores. Herido de poca gravedad por una bala en el muslo. Casanova fue trasladado al colegio de la Merced, donde se le practicó una primera cura. Tras caer la ciudad en manos de las fuerzas borbónicas, quemó los archivos, se hizo pasar por muerto, y delegó la rendición en otro consejero. Huyó de la ciudad disfrazado de fraile y se escondió en una finca de su hijo en Sant Boi de Llobregat. En 1719 fue amnistiado y volvió a ejercer como abogado sin ningún problema hasta retirarse en 1737. Murió en Sant Boi de Llobregat en 1743. Un verdadero "héroe".

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Abans del 1714 Catalunya no era un regne absolutista, tenia monenda pròpia, fronteres diferenciades, exèrcit propi, i el monarca s'havia de sotmetre a les lleis del país. Però d'on l'heu tret aquesta bestiessa històrica? Com es poden afer afirmacions com aquesta sense assenyalar cap font documental? El manifest és un pamflet absolutament acientífic. llegiu, per l'amor de déu, llegiu ni que sigui una miqueta, no sigueu tan inculte.

Luis Fernández del Campo dijo...

Sr. Anónimo (forma curiosa de esconder su identidad, para no revelar a quién corresponde esa falta de cultura): estudie un poco la Historia, no repita las mentiras que le han venido inculcando los nacionalistas.
En este blog no necesito citar fuentes, es la Historia real, son datos. Lo mismo que no necesito citar fuentes para decir que hoy es miércoles 10-septiembre-2008.
Le sugiero que busque en internet, lea los textos de Jesús Laínz, Fernando García de Cortazar (por ponerle dos ejemplos).
Y si aún así, usted prefiere creer lo que le han contado, es un acto de fe, la fe nacionalista. Es lo mismo que creer en el ratoncito Pérez o en los Reyes Magos: es algo que le han contado a usted, y que no podrá contrastar.

La trappola dijo...

Senyor Luis M. Fernandez del Campo, el meu DNI és 41086012P. Molta coherència tenen vostès quan a la pròpia pagina de Ciutadans reivindiquen l'activisme digital de forma "anònima". Així que retiri el seu comentari sobre la meva cultura o doni's de baixa de C's. Li deixo un text de Gregorio Marañón (pensador i historiador ben poc sospitós de catalanisme) on deixa ben clar que els austries no tenien cap poder per actuar per sobre de les lleis dels regnes hispànics. Qui té una fe nacionalista en les seves creences és vostè mateix que és incapaç de contrastar el que li han fet creure amb altres fonts. Jo sí que ho faig, llegeixo els meus historiadors però també contrasto les dades amb els de vostès. Retiri si us plau el comentari de què el 1714 Espanya era un estat absolutista perquè és fals. En tot eren absolutistes els monarques, però no els estats hispànics.

El Conde-Duque de Olivares

Capítulo XIX - La política exterior y regional.

Francia había desarrollado una política de unificación que, como tantas veces se ha dicho, influyó poderosamente en la actitud del Conde-Duque, porque al enemigo que nos preocupa quisiéramos destruirle; pero, a la vez, la preocupación nos impulsa a copiarle. Mas era el problema en uno y otro país muy diferente. En Francia no era ni siquiera problema político, y bastó a Richelieu para resolverlo meter en cintura, con la crueldad necesaria, a unos cuantos nobles con sangre todavía feudal. En España el problema tenía profundidades biológicas que escapaban y han escapado siempre a las concepciones simplistas de la mayoría de los gobernantes. Los majaderos se ríen cuando se dice que el problema de las regiones es de pura biología; pero es tan biológico como la estupidez de los que se ríen. Las razones políticas de que Portugal, por ejemplo, fuera un reino de España eran tan artificiales que sobre ellas sólo hubiera podido fundar una alianza federada y nunca una sumisión, y ello, a fuerza de siglos de una convivencia infinitamente inteligente, incompatible con las realidades artificiosas, rígidas y nacionalmente anfibiológicas de la política de enlaces o de conquistas. Y fuera ya de Portugal, nación genuina, dentro de España misma, la personalidad de las regiones es un hecho tan vivo, que sólo la pasión, la malicia o la necesidad lo puede desconocer. Hasta el patriotismo del español es, ante todo, regional. Cuando los españoles se encuentran en el extranjero, no hacen, así que su número es un algo crecido, un centro español, sino centros regionales; y, en la vida públicase, lo que más une a un español medio con los demás, por encima de las diferencias políticas, religiosas, etc., es la regionalidad.
El Conde-Duque, aunque partiendo del error de querer suprimir las leyes regionales de los pueblos que las tenían, entrevió, en cuanto a la táctica, la verdadera solución del problema, en el sentido de la mezcla paulatina y cordial de las regiones. Pero le hizo olvidar la táctica y todo lo demás su desatinada política exterior, que le obligaba a exhibir a los reinos sacrificios vedados por los fueros, de un modo perentorio, sin tacto ni inteligencia ni cordialidad. Era difícil, en efecto, que ante guerras no defensivas ni inspiradas en un interés nacional, sino de sentido imperialista o religioso, y, por tanto, arbitrario, los portugueses o los habitantes del Reino de Aragón -aragoneses, valencianos, catalanes- se aviniesen a dar los hombres y los dineros que, mientras sus leyes no se modificasen, no tenían obligación de proporcionar.
En el asunto de Cataluña la táctica del Conde-Duque no tiene disculpa. No creo que tuviera, com dice Soldevilla, “una instintiva hostilidad” hacia el Principado, sino, tan sólo, una idea política y equivocada del problema. Olvidó que era imposible hacer, ni por las buenas ni por las malas, una suma uniforme de dos sustancias -los dos pueblos, Cataluña y Castilla- históricamente incapaces de fundirse, aunque sí de mezclarse en un mínimo cordial de afectos y conveniencias comunes.

Luis Fernández del Campo dijo...

Sr/a trappola: no le voy a responder ni yo, ni aquí, ni ahora. Si no le molesta recibir una clase magistral de Historia, le emplazo a que venga mañana día 11, a las 12:30 al acto que celebraremos en Av. Tarradellas, junto a su monumento.

Aprenderá ud. mucho, se lo aseguro.

Mientras tanto, y ya que le gustan las citas, le dejo con una de Rafael Casanovas, su líder espiritual, que escribió lo siguiente, el 11 de septiembre de 1714 a las 3 de la tarde para convocar a los barceloneses a defender las murallas de Barcelona por última vez:

“Se hace también saber que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus empleos explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”.

Este es el caudillo independentista al que hoy homenajean los separatistas e imitadores.

La trappola dijo...

El mot espanyol al segle XVIII no tenia el mateix significat que té actualment. De fet, fins al segle XVII els portuguesos eren considerats també espanyols. Això no té res a veure amb el tema comentat, és un anacronisme barrejar la declaració de Rafael de Casanovas amb l'independentisme actual. Al segle XVIII els mots espanyol i castellà no eren sinònims, per tant era normal que els catalans es reivindiquessin com a tals, però això no té res a veure amb la interpretació que fan vostès. El que defensava Rafael de Casanovas era el manteniment de les institucions pròpies, en contra de l'invasor francès que defensava un estat absolutista. Això no són lliçons d'història, és simple cultura general que tothom hauria d'entendre si hagués tingut un mínim interès per entendre la història del seu país.

Luis Fernández del Campo dijo...

Le insisto nuevamente, venga a nuestro acto, si no le da miedo aprender algo que nunca le contaron. La verdad, los hechos históricos.