domingo, 13 de enero de 2008

1808 - 2008: hace 200 años, todos los españoles unidos contra el invasor.

Este año celebramos el bicentenario de la Guerra de Independencia. En aquella época no había dudas sobre la españolidad de una u otra región. Todos a una, los españoles de entonces tenían bien claro que nadie los sometería por las buenas, y se rebelaron contra el ejército francés.

Hoy en día, lo que no lograron las tropas de Napoleón, lo están logrando poco a poco los nacionalistas: disgregar y separar a los ciudadanos, en función de su ubicación en tal o cual territorio, creando pequeñas naciones imaginarias. Si Napoleón lo hubiera intuido en su momento, habría fomentado también esa división, para poder controlar mejor a los diferentes "pueblos" españoles. Al fin y al cabo, una de las máximas más efectivas en el arte de la guerra es aquella de "Divide y vencerás".

Pero aún estamos a tiempo de frenar el disgregamiento de España, en base a criterios ficticios. Si logramos que los ciudadanos tomen consciencia de la situación actual, y reflexionen sobre lo que están logrando poco a poco (cual gota malaya) los nacionalismos, se darán cuenta que en una sociedad cada vez más globalizada no tiene sentido esta minusculización del país en naciones más y más pequeñitas. Nacioncitas en las que además se distingue entre ciudadanos de primera y de segunda, en función de su "amor patrio" y grado de acogida de los símbolos sacrosantos de su adscripción y arraigo en esa nacioncita (idioma, rasgos físicos, costumbres ancestrales, etc.).

Y después de ese proceso lógico de reflexión, en base a criterios racionales, y dejando aparte los sentimientos que nublan la razón, solo cabe una conclusión lógica: debemos, y podemos, rebelarnos contra esa sumisión a una nación imaginaria. Rebelarnos ahora, como aquellos héroes lo hicieron hace 200 años, pero con la fuerza de nuestra inteligencia, no con la fuerza física.

Es por eso que unos cuantos ciudadanos, conscientes del peligro que supone la imposición de las ideologías nacionalistas, nos hemos organizado y creado un partido político, hecho a medida de los ciudadanos. Y ese partido, profundamente democrático en sus estructuras internas, y en su relación con la sociedad, se llama CIUDADANOS - PARTIDO DE LA CIUDADANIA, y se extenderá por toda España como una auténtica "Revolución ciudadana".

Hoy, en el suplemento de EL MUNDO, figura un interesante reportaje sobre el 200 aniversario de la guerra de independencia. Este año, podría ser el comienzo de una nueva independencia, sin guerras, con sentido común, ejerciendo nuestros derechos democráticos, votando a CIUDADANOS en las Elecciones Generales.

Y con nuestro cabeza de lista, Albert Rivera, al frente. Aquí aparece vestido como Andrés Torrejón, el alcalde de Móstoles, que en 1808 lanzó la proclama que impulsó a los ciudadanos para iniciar la lucha por la independencia. Apoyemosle también ahora.

ANDRÉS TORREJÓN

Por ALBERT RIVERA (fue elegido con 26 años presidente de Ciudadanos, partido crítico con el nacionalismo. Su formación logró tres diputados en el Parlament de Cataluña en 2006 y Rivera será el cabeza de lista por Barcelona para las generales del 9 de marzo. En la foto, en la casa museo de Andrés Torrejón, en Móstoles, Madrid).


"Para alguien que es representante público como yo, y que no cree en los derechos históricos, no resulta sencillo representar a un personaje mítico como el alcalde de Móstoles. Pero aunque creo en el constitucionalismo y en la democracia y no en los privilegios históricos, sí creo profundamente en el estudio de la Historia aplicada a la política para aprender de los aciertos y de los errores que ha llevado a cabo una sociedad y poder actuar en consecuencia.

Dicho esto, lo más significativo de Andrés Torrejón es seguramente la función de agitador y revolucionario que representó frente a la invasión francesa, precisamente, por ser un cargo público. A veces, en la vida pública es necesario que alguien levante la voz y diga basta. Seguramente es en esa faceta en la que me puedo sentir más representado por el conocido alcalde: Ciudadanos es un movimiento cívico que se ha alzado frente a los nacionalismos y frente a la clase política endogámica que tenemos en este país. Doscientos años después, creo que también hay que alzarse. Esta vez, no para defender el país con sentimientos patrióticos y mucho menos con violencia. Todo lo contrario. Para generar una revolución ciudadana, pacífica, que consolide una España moderna y constitucional de ciudadanos frente a la España tribal que está aflorando por acuerdo u omisión de la clase política. Ésa que da la espalda a los intereses de los ciudadanos, y concretamente a la defensa de la igualdad entre todos nosotros frente a la ley y de nuestras libertades individuales.

Pero no puedo dejar de hacer una última reflexión. Admito de entrada que puede ser considerada políticamente incorrecta por algunos: lo que representó la Guerra de Independencia y el perfil de la sociedad española de aquel principio de siglo XIX. Debemos recordar que Francia venía de una revolución que había acabado por fin con el Antiguo Régimen. Recogía los principios del Estado liberal y de la Ilustración. En cambio, la sociedad española era todavía una sociedad anclada al Antiguo Régimen.

Viendo la España actual de regionalismos, nacionalismos identitarios y supuestos derechos basados en privilegios territoriales o pseudo-feudales, uno se pregunta qué hubiera sucedido si Fernando VII, el rey que tiró por los suelos la Constitución de Cádiz de 1812, no hubiera vuelto a España (sobre todo, teniendo en cuenta que el pueblo gritaba «¡Vivan las cadenas!» durante la llegada del monarca), y qué hubiera sucedido si la guerra la hubieran ganado los franceses. Viendo la fachada de las escuelas francesas con las tres palabras que fundamentan el liberalismo político, «libertad, igualdad, fraternidad», y comparándolo con la historia manipulada que muchas comunidades autónomas están enseñando, uno se plantea fríamente y aparcando los propios sentimientos de pertenencia al margen, que quizás habría sido mejor que hubieran ganado la guerra los franceses".

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