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sábado, 9 de enero de 2010

Ignacio Camacho: 'Lágrimas de cocodrilo'

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ES una lástima que los políticos de amplio recorrido, como Alfonso Guerra, estén presos de su biografía, porque cuando tienen razón en un análisis suelen entrar en contradicción con su trayectoria de pasadas sinrazones. Este Guerra sensato y ponderado que acusa a los dirigentes catalanes de vivir en la estratosfera y de discutir una sentencia que aún no se ha producido es el mismo que como presidente de la Comisión Constitucional se tapó la nariz ante un Estatuto que repudiaba, y el que cuando gobernaba con poderes de valido propuso, ay, asesinar a Montesquieu sometiendo el espíritu de las leyes al soplo de la política. Con la mala fortuna de que en aquel entonces su palabra era de obligado cumplimiento y la separación de poderes quedó indefectiblemente averiada por mecanismos de sumisión diseñados en su propio despacho. Le faltan remordimientos a esta lucidez intelectual del Guerra contemporáneo que tiene la sabiduría senatorial del tribuno veterano curtido en el escepticismo de la perspectiva, pero sin cuya pretérita arrogancia de poderoso no habría hoy epígono capaz de desafiar al sistema judicial con la presión preventiva de quien se cree investido de legitimidad para sentirse dueño del arbitraje.

De aquella petulante maniobra para someter a los jueces al juego de las mayorías proviene esta fatal inclinación a arrogarse la potestad de influir en el criterio de las sentencias; de aquel avasallador blitzkrieg político sobre la independencia de la magistratura se deriva esta peligrosa costumbre intimidatoria que hoy pone al propio Guerra contra el espejo de su antigua doctrina. Otra cosa es que acaso en los tiempos de la dominancia felipista no habrían pasado de presidir una diputación estos montillas que ahora se consideran capacitados para encarnar presuntos liderazgos nacionales desde los que proyectarse en la Historia. Poco le habría durado al vicetodo -poco le duraron, de hecho, los que le tocaron en suerte- un rebelde virreinal encaramado sobre privilegios territoriales; en este jacobinismo de hierro no hay reproches que formular a los antiguos gerifaltes gonzalistas, salvo el de mostrarse en exceso contemplativos con el adanismo de unos herederos dispuestos a demoler lo más sólido de su obra.

Porque quizá ése sea el aspecto más triste de estas razonables críticas de hogaño: su fondo de puñaladitas de pícaro, de lágrimas de cocodrilo, de consuelo verbal inútil y algo tardío de la desolación por una frívola deriva ante la que ya no sólo no tienen influencia de mentores con autoridad moral, sino ni siquiera fuerzas o interés para moderar más allá de un leve desahogo. Este distanciamiento descreído y mordaz no es más que una débil esgrima de salón para aplacar la desazón ante la cosquilla nostálgica de una cierta impotencia; la de comprobar que un tiempo que no es mejor no sólo los alcanza sino que los desborda.

(Publicado en ABC)

viernes, 8 de enero de 2010

Leguina coincide con Guerra, cree que el 90% de los militantes piensan así y critica el silencio del PSOE

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¡Otro que se cae del guindo ahora! Con los debidos respetos, siempre he considerado a mi paisano Joaquín Leguina una persona muy cabal. Por supuesto estoy plenamente de acuerdo con sus actuales declaraciones, y con todas las que ha hecho o escrito en los últimos 3 años sobre el "presuntamente inconstitucional" Estatut de Cataluña. Pero lo que nunca le perdonaré es que, a la hora de la verdad, cuando tuvo que votar el famoso Estatut, lo hizo votando "SI".

Espero que algún día también vean la luz los votantes y afiliados del PSOE, y se den cuenta de lo que sus primos lejanos del PSC están haciendo, con la connivencia del PSOE. Mientras tanto, declaraciones como esta, acordes con lo mismo que pensamos y decimos en Ciudadanos, serán bienvenidas.

"A VER QUIÉN ES EL QUE MEA MÁS LEJOS"
Leguina cree que "en torno el 90% de los militantes del PSOE" está contra Montilla

(Libertad Digital).- La brecha entre PSOE y PSC aumenta a cuenta del Estatuto catalán. El socialista Joaquín Leguina se suma a Guerra y asegura que, pese al silencio oficial, "en torno al 90% de los militantes" está en contra de las presiones de la Generalidad al TC. Montilla niega la mayor.

(EUROPA PRESS).- El ex diputado socialista Joaquín Leguina afirmó hoy que coincide con la opinión expresada ayer por el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, Alfonso Guerra, sobre la carta del presidente de la Generalitat, José Montilla. Asimismo, considera que alrededor del 90 por ciento de los militantes del PSOE piensa como él y critica el silencio oficial del PSOE sobre este asunto.

En declaraciones a Europa Press, Leguina tachó de "improcedente" la misiva enviada el pasado 5 de enero por Montilla a cerca de 200 entidades civiles catalanas reclamando una respuesta unitaria en caso de que el Tribunal Constitucional dicte una sentencia que recorte el Estatut.

El que fuera presidente de la Comunidad de Madrid calificó de "desastre" que el Alto Tribunal lleve tanto tiempo deliberando sobre el texto estatutario catalán, puesto que, a su juicio, esa tardanza está dando pie a "salidas de tono" como la de Montilla.

SE PUEDE ESPERAR CUALQUIER COSA DE MONTILLA

"Últimamente se puede esperar cualquier cosa de Montilla porque los socialistas catalanes están en una carrera sin final en la que a ver quién es el que mea más lejos, esto es, a ver quién es el más nacionalista", agregó en este sentido.

Tras criticar "la butifarra" que la clase política catalana tiene montada en la comunidad, Leguina remarcó que en torno al 90 por ciento de los militantes socialistas están de acuerdo con lo expresado por Guerra y por él, pero lamentó que "aquí nadie, excepto cuatro o cinco, habla".

"Esto es el silencio de los corderos --criticó el ex presidente de los madrileños-- y, aunque hay silencios absolutamente prudentes, también los hay imprudentes, como los que practica el PSOE a nivel nacional".