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miércoles, 28 de julio de 2010

El nacionalismo borra todos los rastros de españolidad: hoy les toca su turno a los toros

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El nacionalismo tiene que borrar aquello que se produce espontáneamente en la sociedad y altera, con ello, el marco mental de quienes pretenden una sociedad homogénea. Es su esencia, borrar todo rastro de españolidad, todo lo que difiere de su "matrix" uniforme y uniformizador, todo aquello que les recuerda que forman parte de España.

Hoy le toca el turno a los toros, mañana ¿qué será? ¿la pesca deportiva, la tortilla española, la siesta?


viernes, 23 de julio de 2010

C's reivindica la libertad de los presos políticos cubanos frente al Consulado en Barcelona y a la embajada en Madrid

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El portavoz de Ciutadans (C’s), Jordi Cañas, junto con representantes de C’s, han participado esta mañana en la concentración frente al Consulado de Cuba en Barcelona convocada por la plataforma “OZT: Yo acuso al Gobierno cubano” con motivo de la entrega de más de 50.000 firmas de apoyo a la declaración “Por la libertad de los presos políticos cubanos” .

El presidente de C’s, Albert Rivera, también quiso manifestar su apoyo a este manifiesto ayer en el acto de entrega de firmas en la Embajada de Cuba en Madrid, junto al presidente de la plataforma, Rigoberto Canceller y a ex presos políticos cubanos recientemente llegados de Cuba.


Cinco meses después de la muerte del disidente Orlando Zapata, el portavoz de C’s ha reiterado el rechazo de C’s hacia el régimen castrista cubano y reivindica la necesidad de “democracia en Cuba”: “Lo que hace falta en Cuba son partidos políticos y urnas para que los ciudadanos elijan a los gobernantes que ellos quieran”.


Cañas critica la actitud del Gobierno y considera que “España no puede mirar hacia otro lado con respecto a lo que sucede en Cuba” y sobre las recientes excarcelaciones, C’s considera que no son más que “deportaciones que intentan lavar la cara de la dictadura”.
 

martes, 20 de julio de 2010

Los socialistas se quitan la careta

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(Editorial - Huelva información)

CUANDO todavía se escuchan los ecos de "¡Libertad!, libertad, libertad...!" que pedían varios miles de aficionados, el pasado domingo, en la Monumental de Barcelona, el Partido Socialista Catalán (PSC), a través de su portavoz, Miquel Iceta, ha declarado que dará libertad de voto a sus 37 diputados el próximo 28 de julio en la votación de la ILP abolicionista de la Fiesta en Cataluña. El PSC ha jugado desde el primer momento a dos bandas. Si en la votación sobre las enmiendas hubiera votado en bloque -como lo ha hecho en otros temas, caso del aborto- a favor de la Fiesta, probablemente no hubiéramos llegado hasta aquí. Ya advertimos que el portavoz de este partido en el tema taurino, David Pérez, jugaba con fuego. En su momento dijo que apoyaba los toros, entre otras cosas porque "su prohibición costará a los catalanes 300 millones de euros". En varios medios de comunicación, e incluso en afirmaciones a la Mesa del Toro, afirmó que su partido votaría en bloque el próximo 28 a favor de los Toros y en este sentido ha mentido. Si tiramos de calculadora y no erramos, por la abolición de la Fiesta votarán los 33 diputados de Esquera e Iniciativa; entre tanto a favor de que los Toros continúen en Cataluña se encuentran 17 diputados, pertenecientes al PP y Ciutadans. Con este panorama, los 85 diputados restantes (48 de Convergencia y 37 del Partido Socialista) tendrán en sus manos la decisión definitiva.

Si nos remontamos al inicio de este lío, uno llega a la convicción de que en este tema prima fundamentalmente la política porque están utilizando los Toros como seña identitaria de lo español. No sirve como argumento para la prohibición de un espectáculo legal hablar de maltrato animal en una cámara que si fuera por esa sensibilidad debería haber elaborado una ley para evitar que diez millones de cerdos se encuentren presos, sin movilidad alguna, en un hábitat muy distinto del que vive el toro bravo en la dehesa. El mazazo político que se avecina puede ser definitivo.

Salvo PP y Ciutadans, que desde un principio dejaron patentes sus posiciones favorables a la Fiesta, el resto de partidos han estado jugando con los aficionados desde el nacimiento de la ILP; máxime cuando blindaron los correbous (encierros, donde incluso al toro se le colocan bolas de fuego en los cuernos) porque los partidos nacionalistas tienen en la Cataluña del Ebro, donde se celebran, su granero de votos. Después de esta odisea, al menos llegamos al juicio final sabiendo que los socialistas se han quitado la careta.

domingo, 28 de marzo de 2010

Albert Rivera: Volver a empezar

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(El Mundo) Treinta años después del primer gobierno autonómico, Cataluña está tocando fondo y sólo cabe volver a empezar. Necesitamos abrir una etapa postnacionalista en la que la composición del futuro Parlamento y el futuro gobierno catalán refleje y comprenda que Cataluña somos todos.

Esta semana se conmemoró, en el Parlamento autonómico, los 30 años de autogobierno catalán. El 20 de marzo de 1980 se celebraron las primeras elecciones a la Generalitat después de la entrada en vigor de la Constitución española y del Estatuto de Sau en 1979. Aunque algunos quieran obviarlo, el de la carta magna ha sido hasta la fecha el referéndum más apoyado en la historia democrática de Cataluña, prácticamente por el noventa por ciento de votantes y, a diferencia del Estatuto de 2006, el primer Estatuto catalán fue también, ampliamente, apoyado y demandado por la población catalana.

Tres años antes, en octubre de 1977, el presidente Tarradellas al volver del exilio pronunció la esperanzadora e intencionada frase de “Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí”. Aquellas palabras demostraban que Tarradellas era consciente de que la Cataluña del 36 poco tenía que ver con la de aquellos años. Millones de ciudadanos habían llegado en las últimas décadas de otras partes de España en busca de oportunidades y habían hecho de Cataluña una sociedad plural, abierta, cosmopolita y pionera en la reivindicación de las libertades. Y la España de los años 70, a pesar de los cuarenta años de dictadura ya no era la España de los años 30, sino un país que empezaba a prepararse para entrar en las Comunidades Europeas y en plena expansión industrial.

Todo indicaba que la sociedad catalana había conseguido aquello que, de forma consensuada, anhelaba: una España autonómica que se reconocía plural en su Constitución, la co-oficialidad del catalán después de cuarenta años de uniformismo franquista y un autogobierno que se ponía en marcha inmediatamente después de la aprobación del Estatuto del 79, el Estatuto de todos los ciudadanos de Cataluña.

Pero, el primer discurso del primer presidente de la cámara, Heribert Barrera, constató que la histórica frase de Tarradellas iba a quedar enterrada, dando paso al comienzo de una etapa donde la losa del nacionalismo, bajo el concepto de la “construcción nacional”, iba a marcar el devenir de la sociedad catalana tres décadas. Barrera, líder de ERC, dijo que la nación catalana tenía como principal objetivo recuperar su plena soberanía. Empezaba una etapa donde era más importante ,en términos nacionalistas, “fer país” que “governar país”.

Y desde el primer día de autogobierno Jordi Pujol puso en marcha su proyecto, que consistía, básicamente, en utilizar las estructuras del Estado autonómico para construir la nación catalana. Para ello el pujolismo no dudó en utilizar todos los resortes que tuvo a su alcance durante veintitrés años. El adoctrinamiento en la educación -una de las competencias más deseadas por los nacionalistas-, el reparto de subvenciones que aseguraba la creación de una red clientelar al servicio de la causa nacionalista, una política lingüística que diluía el bilingüismo inicial recogido en la Constitución e impusiera el monolingüismo en catalán en la vida pública, la ocultación de la pluralidad social catalana y de la España autonómica a través de la manipulación del marco mental catalán en los medios públicos de la Generalitat, o el uso de los escaños de CIU en el Congreso con el único fin de que los sucesivos gobiernos centrales fueran cediendo competencias y no se inmiscuyeran en el avance de la construcción nacional catalana, fueron los principales usados por el inteligente y maquiavélico presidente convergente para ejecutar su estrategia.

Pero, en 2003, con la retirada de Pujol de la política activa existía la esperanza de que el PSC liderara una alternativa que pudiera cambiar el modelo de sociedad. Y a pesar de que hubo cambio de gobierno, siete años después podemos decir que Maragall y Montilla no solo han decepcionado a los que no somos nacionalistas, sino que han sido dos simples peones continuistas al servicio del pujolismo, encabezando un desastroso “artefacto” llamado tripartito.

La decadencia de la política catalana demuestra que el viejo y obsoleto catalanismo político del siglo XIX no puede gobernar la Catalunya del siglo XXI. Hay que abandonar el callejón sin salida hacia el abismo soberanista que nos divide, retomar el camino que emprendimos en el 79, y gobernar y legislar con políticas reales en aquello que nos une y nos preocupa a todos los catalanes. Como decía el presidente Tarradellas hay que dejar a un lado la política de ciencia-ficción -el Estatut, las vegueries, los referéndums, o las imposiciones y prohibiciones identitarias- para hacer política efectiva que solucione los problemas a los ciudadanos. Nuestra comunidad autónoma no debe ser un problema sino un referente dentro de una España cohesionada de ciudadanos libres e iguales. .

No será fácil girar la tortilla después de treinta años, pero los ciudadanos tenemos la última palabra en las urnas. Quien lucha puede perder, quien no lucha ya ha perdido.

Albert Rivera, Presidente de Ciutadans y diputado autonómico en el Parlament de Catalunya


jueves, 11 de febrero de 2010

Palabra de Jesús ... y de ZP

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Dicen que la ignorancia es muy atrevida y a veces resulta intolerable. Muy lerdo o muy malo muestra ser quien, públicamente, corrige y trastrueca el sentido transcendente de las palabras de Jesús en el Evangelio para llevar el agua a su molino de política alicorta y laicista.
Jesucristo dijo: "Si os mantenéis fieles a mi Palabra seréis verdaderamente discípulos míos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres"(Jo 8,32). El señor Zp en su supina ignorancia minimiza y corrige el dicho de Jesús de esta manera: "La libertad os hará verdaderos".
Pase el que haya suprimido -¿por vergüenza?- lo de mi palabra os hará mis discípulos; pero lo que resulta intolerable es cambiar el sentido primigenio de la frase colocándose en idéntico nivel magisterial de Cristo diciendo: "La libertad os hará verdaderos". Apañados van cuantos traten de imitar al maestro Zp. Acabarán siendo como él, un mentiroso compulsivo para quien no existe el sentido de las palabras y que lo que hoy afirma al poco lo niega, que dice una cosa y la contraria al mismo tiempo.
Sr. Zp: Si un día pasa a la Historia, se le reconocerá- ¡no lo dude!- como el Presidente embustero. Su adicción a la mentira, al embuste y al engaño no tiene remedio. ("Vistazoalaprensa.com")

lunes, 18 de enero de 2010

Libertad 2.0 Manifiesto en defensa de nuestra libertad

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Las asociaciones Foro Liberal, la Asociación para la Defensa de las Libertades y Derechos Civiles, el Club Liberal Español, La Rosa Blanca, Hazte Oír, Cuba en Transición, Profesionales por la Ética, Coruña Liberal, Foro Aragón Liberal y Convivencia Cívica Catalana, una vez conocido que el anteproyecto de “Ley de Economía Sostenible” pretende liquidar derechos inherentes a las personas como la libertad de expresión, la libertad de mercado, así como la Justicia (violando la presunción de inocencia y el derecho a la tutela judicial efectiva), con el fin de otorgar privilegios feudales a una industria obsoleta, tecnófoba y caduca que se resiste a introducir los cambios necesarios para adaptarse al progreso, han elaborado el siguiente manifiesto en defensa de la libertad y los derechos civiles que invitan a suscribir a cuantos ciudadanos y asociaciones o movimientos cívicos quieran.

CONSIDERAMOS QUE:

1.- Los derechos de autor no son más que el argumento esgrimido por el gobierno parainstaurar la censura y liquidar la libertad de expresión. No estamos en una batalla contra los creadores sino en una lucha por la defensa de nuestras libertades y derechos civiles.

2.- Los derechos de autor y propiedad intelectual no pueden vulnerar en ningún caso derechos fundamentales de los ciudadanos ni se puede admitir que en su nombre se liquide la Justicia.

3.- La libertad de expresión o información no puede, en una sociedad abierta, quedar en manos de una comisión administrativa que decida qué blogs/webs tienen derecho a existir y cuáles no. Y tal es la medida que el gobierno ha introducido en el despojo legal llamado “Ley de Economía Sostenible”, al articular la Sección Segunda (SS), que será una comisión formada por personas designadas por políticos que decidirá qué contenidos son admisibles y cuáles no.

4.- Un aumento de la libertad en el intercambio de información nunca podrá ser alcanzado por vías políticas, sino por el desarrollo de nuevas técnicas de comunicación. Internet ofrece por primera vez en la historia de la humanidad la posibilidad de comunicar de ciudadano a ciudadano de forma multimedial. De esta manera los propietarios de los medios de comunicación tradicionales -claramente influenciables por lobbies políticos y/ó gubernamentales- pierden su posición de monopolistas y “guardianes” de la información. Los periodistas profesionales han de hacer frente a la competencia nacida en internet, la cual ya es herramienta efectiva a la hora de verificar la veracidad de las afirmaciones periodísticas.

Entendemos que desde la Ley de Economía Sostenible se pretende, sobre todo, salvaguardar los derechos y privilegios de quienes de forma tradicional han contribuído al establecimiento de vías políticamente adecuadas a sus propios intereses y no al servicio de la veracidad informativa.

5.- Los enlaces en ningún caso constituyen un delito, como han puesto de manifiesto en numerosas ocasiones los tribunales españoles y existe un derecho a copia privada que desde el gobierno, sometido y entregado a lobbies de presión, se quiere criminalizar. Los internautas son “piratas”, se afirma desde el poder y sus terminales mediáticas.

6.- El intercambio libre y voluntario de archivos (como de libros o de discos) no sólo no es un delito, sino que tipificarlo como tal es un atentado contra la libertad de los ciudadanos.

7.- Como se afirmaba en el
Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, suscrito por cientos de miles de ciudadanos, “intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo”.

8.- El modelo propuesto por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero llevará, por el cada vez mayor desapego de los ciudadanos hacia ellos y lo que a día de hoy representan, a la ruina a unos creadores, cuyo derecho de creación vulnera esta ley, engañados por sus cada vez más acaudaladas entidades de gestión. Además, al introducir inseguridad jurídica, resultará notablemente dañina entre los empresarios del sector.

POR TODO ELLO:

1.- Exigimos la inmediata retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible y la dimisión de las ministras responsables de la comisión de este atentado contra la libertad de los ciudadanos, Elena Salgado y Ángeles González-Sinde.

2.- Así mismo exigimos la inmediata retirada del canon digital, por criminalizar a los ciudadanos presuponiendo que van a cometer un delito e imponiendo un impuesto, otro más, sobre la población para así mantener a los privilegiados por la casta política.

3.- Que se modifique la legislación para que las entidades de gestión de derechos de autor dejen de poder ejercer presiones intolerables sobre los ciudadanos y que se auditen de forma inmediata las cuentas de todas estas entidades.

4.- Animamos a los ciudadanos a difundir este manifiesto por cualesquiera medios estén a su alcance y a darle la máxima difusión a nivel nacional e internacional, así como a colaborar en cualquier iniciativa puesta en marcha en contra de la “Ley de Economía Sostenible”.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Carlos Herrera: 'Otra vez a Perpiñán'

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Los antitaurinos, y también los antiespañoles, han ganado el primer asalto. Carlos Herrera lo preveía en su artículo, la mayoría de nuestros representanes en el Parlament han quedado como lo que son, en aras de una "progresía" que les lleva a enfrentarse a todo lo que sea considerado típicamente español.


OTRA VEZ A PERPIÑAN

(ABC) HOY es el día en el que la mayoría de los representantes políticos del Parlamento de Cataluña optan por quedar como un conjunto de perfectos cretinos o como unos tipos con dos dedos de frente, ya que hoy viernes deciden si se aceptan las enmiendas a la totalidad a la iniciativa que propone ilegalizar los espectáculos que cursan con la muerte de un toro en el territorio bajo su amparo legislativo o si dan luz verde a la ley que finalmente prohibirá la fiesta nacional tal y como la conocemos en la actualidad. Hoy se decide algo más que la pertinencia o no de una costumbre festiva y artística que tiene mucha más tradición en la comunidad que muchos de sus apellidos: hoy se decide si en Cataluña se puede vivir en la confianza de que los poderes públicos no se van a exceder en el recorte de libertades merced a argumentos estúpidamente identitarios. Lo que votan los parlamentarios catalanes no se queda en la defensa supuesta de los derechos de los animales, no se reduce a una cuestión de procedimiento mecánico sobre el trato dado a mamíferos o no mamíferos de diversos escalones evolutivos; no es una normativa sobre protocolos de mataderos o sobre normas sanitarias a observar en el sacrificio de reses de consumo humano. Hoy se decide si se da carta verde a la iniciativa que busca eliminar cualquier atisbo de significación popular que pueda empatarse con costumbres españolas o no. Los que quieren prohibir la fiesta de los toros en Cataluña no tienen el más mínimo interés en la integridad ni en el sufrimiento del toro, no conocen ni como nace ni como se cría, no han ido en su vida a una plaza de toros, no saben si es carnívoro o herbívoro y no tienen ni idea a lo que sabe su carne. Tampoco se han preocupado por saber la industria que el toro mantiene en pie, el número de personas que vive de ella o la trascendencia cultural alienante que tiene su prohibición. Los que van a votar a favor de su erradicación solo piensan en el prurito político que les proporcionará haber desterrado una tradición que les equipara a muchas otras tierras de España. Hoy esgrimirán estupideces relativas a los derechos de los animales sin reparar en los muchos derechos de los que goza el toro de lidia y redondearán la estulticia equiparando éstos a los derechos humanos: algunos no deberían tener reparos en equiparar los suyos a los de los borregos, por ejemplo. Quién les iba a decir a los catalanes que iban a ser, cuarenta años después, testigos de la peregrinación al borde de sus fronteras para contemplar determinados espectáculos de su preferencia. Hace más o menos ese tiempo había que viajar a Perpiñán para contemplar embobados cómo Marlon Brando bailaba un tango grasiento con una moza: si se consuma la tontería volverán a hacerlo para embobarse con un muletazo de Tomás. La libertad, con los años, vive curiosas peripecias.

Un buen número de catalanes sensatos han dado a entender que una decisión liberticida como la propuesta y abrazada por comunistas y nacionalistas sería, más allá de aficiones individuales, una auténtica tropelía. Se empieza prohibiendo las corridas de toros y se acaba entrando en las vidas particulares para dictar comportamientos privados en aras de lo nacionalmente correcto. Algunos de los firmantes de tales manifiestos contrarios a la prohibición ni siquiera son aficionados: son, tan sólo, personas con dos dedos de frente que entienden que no se obliga a nadie a asistir a una plaza de toros y que no hay cercenar comportamientos de aquellos que sí quieren ir. Entienden, asimismo, que no es el sufrimiento del toro lo que preocupa a los parlamentarios catalanes -que, en rigor, inmediatamente deberían eliminar la tradición de los «correbous»-, sino su vertiente inevitablemente española.

Cosa la cual me lleva a pensar, conociendo el paño, que la mayoría preferirá satisfacer sus instintos primarios y prohibir los toros. Lamentablemente, es lo que hay.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Los costes de la libertad

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Ayer se publicaba en El Mundo el artículo de una amiga de otro partido, con cuyo contenido estoy plenamente de acuerdo, en el que revela la situación de falta de libertad que se está viviendo en Cataluña y de la que muy pocos parecemos ser conscientes. Y aún menos somos quienes nos atrevemos a decirlo en voz bien alta.

Los costes de la libertad


En Cataluña, los disidentes padecen una palpable soledad y falta de libertad. Todos aquellos contrarios al pensamiento único catalanista, aquellos que tienen la valentía de salirse del marco de actuación dominante, saben que serán señalados y tildados injustamente de anticatalanes.

Cierto es que la democracia ha avanzado mucho en los últimos años en todos los países del mundo y que la principal atracción de ese avance es la atracción por la libertad.

Natan Sharansky, ex disidente en la dictadura soviética, político y activista israelí y uno de los más importantes líderes mundiales en la movilización por la libertad es también el autor de uno de los libros más lúcidos sobre la libertad, titulado Alegato por la democracia. En él, afirma que cuando los hombres tienen la oportunidad de elegir entre vivir con miedo o vivir sin miedo y en libertad, eligen vivir en libertad, con sus tradiciones, sus religiones, sus costumbres, sus diferencias y no bajo los enormes pies de la intolerancia. Pero también afirma que el presente arroja muchos puntos oscuros y algunos argumentos para el escepticismo en esas democracias supuestamente libres.

Cataluña es un buen ejemplo de ese claroscuro de la democracia, un lugar en el que la disidencia se paga con la exclusión, es marginada o tachada de extremista y siempre silenciada por el apabullante rumor del discurso único que lo invade todo, y con el que se ejerce una sutil coacción.

Así lo hemos vivido estos días quienes no nos hemos querido sumar al editorial escrito al dictado político, quienes no han querido renunciar a la libertad informativa, quienes se niegan a la imposición en nombre de una supuesta mayoría, quienes no están dispuestos a renunciar a exigir su libertad.

La soledad de los disidentes se palpa a diario en Cataluña. Todos ellos saben que serán señalados, silenciados y condenados a vagar en los márgenes del cordón sanitario excluyente, que serán condenados sin juicio como anticatalanes, pero, aún así, están dispuestos a rebelarse contra el totalitarismo disfrazado de supuesta democracia y a defender su libertad.

La libertad de un grupo de comunicación, para actuar al margen del dictado político que lo señalará como miembro de la caverna mediática. La libertad de un grupo económico que se desmarca de la presión ejercida para que asuma la reivindicación política bajo la amenaza de ser tachados de serviles. Una organización de inmigrantes, que vence el miedo a no asumir los acuerdos políticos preestablecidos, ante la sutil amenaza de perder la subvención que les permite subsistir.

La libertad de más de doscientos abogados que a riesgo de ser tachados de extremistas, en un manifiesto conjunto, exigen dignidad para su profesión y demandan responsabilidades a quien se arroga la representatividad de la totalidad de los colegiados en la realización de manifestaciones de contenido estrictamente político, careciendo de legitimidad para hacerlo.

La libertad de una asociación de jóvenes que discrepan del discurso único y cuyos actos se ven sistemáticamente boicoteados, silenciados y son calificados de extremistas por defender la nación a la que pertenecen y que les otorga su privilegio como ciudadanos.

El valor de unos padres que vencen el miedo a exigir la lengua de escolarización de su hijo, porque se sabrán solos ante la exigencia y recibirán como consecuencia el aislamiento y la marginación.

La valentía del presidente de una entidad deportiva que ante la insistencia de un grupo de activistas por la independencia de Cataluña, se niega a utilizar su club deportivo como un instrumento de reivindicación política.

Son situaciones que vivimos en democracia, también en ella pueden convivir disidencias que son habitualmente reprimidas por el temor, silenciadas por el discurso único, sociedades moduladas por el miedo a las consecuencias, donde el defensor de la libertad se ha convertido en un disidente, en un apestado social. Es la soledad de los disidentes que no se resignan, convertidos en discrepancia, en inconformismo harto de tanta imposición.

Decía Burke que para que triunfe el mal, sólo hace falta que los hombres buenos no hagan nada. Pues hagámoslo.

En Cataluña cada día se suman más voces al reclamo de la libertad. Cada día somos más, y estoy convencida de que cuando la gente vuelva a tener la oportunidad de elegir, abandonará la resignación y elegirá vivir en libertad.

Sólo necesitamos la determinación para conseguirlo, somos muchos los que queremos espantar esa resignación que les hace a ellos cada día más poderosos en su intolerancia.

Será en ese momento cuando Cataluña saboreará la verdadera libertad.

Carina Mejías, diputada en el Parlamento de Cataluña.

martes, 26 de febrero de 2008

LA CORRUPCION Y EL DEBATE ELECTORAL

La corrupción y el debate electoral
25.02.08 - FERNANDO JIMÉNEZ
Publicado en EL DIARIO MONTAÑÉS

La corrupción política está ausente del debate electoral de las últimas semanas, salvo en el caso de Murcia. Pero la excepción que supone esta comunidad autónoma no se debe a la iniciativa de las principales fuerzas políticas, sino a las actuaciones de la Justicia, de ahí que resulte sorprendente que los partidos no dediquen excesiva atención a un problema muy real en nuestro país. Si atendemos a los indicadores de opinión pública sobre la percepción de la corrupción, los ciudadanos comparten una extendida desconfianza hacia la honestidad de su clase política: baste como dato que el 52% de los encuestados por el CIS en enero de 2007 consideraba que «bastantes» o «casi todos» los políticos están implicados en estas prácticas. Si tenemos en cuenta, además, los numerosos escándalos que se han ido sucediendo a lo largo del período democrático, o las evaluaciones efectuadas por algunos organismos internacionales como el Grupo de Estados Contra la Corrupción del Consejo de Europa, es evidente que tenemos un problema importante aunque, al compararnos con otros países, no resulte dramático.

Pero que ocupemos el lugar 25º entre 179 países en el último Índice de la Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional no debería llevarnos a sentirnos satisfechos con el funcionamiento de nuestros mecanismos de control y deberíamos exigir a nuestros representantes políticos -y no sólo a ellos- una estrategia mucho más decidida de lucha contra esta lacra. Utilizo intencionadamente esta palabra por los significados literales que le atribuye el diccionario: secuela o señal de una enfermedad o achaque; vicio físico o moral que marca a quien lo tiene. Estos dos sentidos se aplican perfectamente a la corrupción política por los efectos devastadores que tiene sobre la salud del sistema democrático cuando no se le pone coto a tiempo. Porque implica siempre que el poder de una autoridad determinada se pone al servicio de intereses particulares espurios en lugar de servir al interés general. Esto determina lo que la literatura especializada llama muy gráficamente la «captura del Estado". Es decir, la existencia de corrupción asegura unos cauces privilegiados de acceso al poder público (y a los recursos por él generados) para unos pocos intereses particulares.

Cuando un sistema político tolera o no lucha con suficiente eficacia contra estos brotes patológicos, las consecuencias suelen ser demoledoras. Las redes de corrupción dan lugar a sistemas de intercambio de recursos que suelen ser muy sólidos y que, si encuentran las circunstancias adecuadas -una cultura política poco exigente y un funcionamiento deficiente de las instituciones de control-, tienden a extenderse cada vez más. El ejemplo del GIL y su rápida expansión por toda la Costa del Sol ilustra muy bien este fenómeno. El resultado final es la deslegitimación de las instituciones pues, no en vano, la corrupción implica la violación de uno de los pilares fundamentales de la democracia: el derecho de todos los ciudadanos a un trato igual por parte de los poderes públicos.

Es posible que algunos lectores de este artículo -por ejemplo, aquellos más en sintonía con el PSOE-, consideren que estoy siendo injusto al dar a entender que no se está actuando con suficiente contundencia frente a este problema cuando hemos tenido una legislatura muy prolífica en medidas contra la corrupción como el Código de Buen Gobierno (2005), la ley de regulación de los conflictos de intereses de los altos cargos de la Administración General del Estado (2005), la nueva ley orgánica de financiación de los partidos (2007), la ley de contratos del sector público (2007) o la ley de suelo (2007). Es cierto que se han dado pasos importantes en una buena dirección, pero también que muchas de estas iniciativas podían haber sido mucho más efectivas sin mucho esfuerzo y con algo más de voluntad política. Otros lectores, como algún dirigente del PP con el que hablaba hace unas semanas, podrán objetar que, en realidad, y pese a la amplia percepción social de la corrupción, los españoles no están verdaderamente preocupados por la corrupción. Habría que reconocer de nuevo que hay mucho de verdad en esta apreciación. En los últimos seis años el porcentaje más alto de encuestados que ha señalado que éste era uno de los tres problemas principales del país no ha sobrepasado nunca el 3%.

Esa escasa inquietud nos sitúa ante una demostrada capacidad de los españoles para convivir con la corrupción como un mal menor, lo que encaja con una acendrada tradición popular de escaso reproche e incluso admiración hacia los comportamientos típicos de la picaresca. Estas actitudes constituyen un serio obstáculo para la lucha efectiva contra el problema y para el estímulo de los agentes que deben llevarla a cabo, al generar un clima de impunidad social que constituye un excelente caldo de cultivo para que florezcan estas prácticas delictivas.

Partidos políticos y medios de comunicación tienen una responsabilidad especial en este terreno. La discusión pública sobre las prácticas corruptas de las que se tiene noticia suele filtrarse habitualmente a través de un prisma partidista que contribuye a fomentar las actitudes cínicas entre la ciudadanía. Y esto sucede tanto cuando se actúa como acusador (papel en el que los intereses electoralistas se anteponen al legítimo objetivo de limpieza de la vida pública), como cuando se trata de defender a los afectados por las imputaciones (donde la estrategia predominante consiste en arropar numantinamente a los acusados, al tiempo que se denuncian los intereses espurios de los acusadores). La conclusión social a la que conducen estos debates es a la de que «todos los políticos son iguales», no existiendo posibilidad real de tomarse la lucha contra la corrupción suficientemente en serio. Esta campaña electoral constituiría una excelente ocasión para que los partidos políticos asumieran la decisiva responsabilidad que tienen en esta tarea y nos obsequiaran con propuestas serias y con el necesario liderazgo que exige una tarea tan importante como ésta si queremos un sistema democrático eficiente.

Interesante reflexión la plasmada en este artículo, que comparto en su mayor parte. Aunque parezca que los españoles no están preocupados por la corrupción y la falta de calidad de sus políticos y las políticas de estos, existe un partido que desea regenerar la vida pública, y darle un nuevo aire. Ese partido es CIUDADANOS - Partido de la Ciudadanía, el único partido que se atreve a incluir en su programa electoral medidas destinadas a defender la democracia y regenerar la vida política. De entre esas medidas, extracto las siguientes:

(1.04) Reforma de la Ley electoral, para mejorar la relación entre votos y escaños. Disminución del poder de los aparatos de los partidos. Listas desbloqueadas mediante voto preferente.
(1.12) Limitación de mandatos a 2 legislaturas.
(1.13/4.14) Tabla Nacional de Retribuciones para representantes públicos y miembros de órganos ejecutivos del Estado. Pensiones de los parlamentarios sometidas al régimen general. Regulación de las pensiones y recursos de las altas dignidades del Estado.
(10.09) Reforzar los mecanismos de despolitización de la Justicia. Reforma del Consejo General del Poder Judicial.
(1.09/1.15) Referéndum. Participación mínima del 50% del censo para dar validez al resultado. Recurso previo de inconstitucionalidad en las leyes que requieran un referéndum para su aprobación.
(1.20) Relaciones entre los poderes públicos y los medios de comunicación.
- Refuerzo de la independencia, despolitización y profesionalización de los medios de comunicación públicos.
- Supresión de las subvenciones directas a los medios de comunicación privados y regulación, con criterios estrictos y objetivos, de las indirectas (publicidad institucional).

lunes, 1 de octubre de 2007

7 DE OCTUBRE: Manifestación de C's "Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones"

Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones


Manifestación: Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones
Domingo 7 de octubre a las 11.30 horas
Inicio: Plaza Urquinaona (Barcelona)
Final: Plaza Sant Jaume (lectura de manifiesto)

En Cataluña llevamos mucho tiempo permitiendo con nuestro silencio que otros hagan y deshagan a su antojo. Durante años hemos asistido al menoscabo y debilitamiento del consenso que tanto nos costó alcanzar en la Constitución de 1978. Hoy, Cataluña es una tierra en la que los radicales actúan a sus anchas con el silencio y la disculpa de los políticos que gobiernan. Se dicen progresistas y de izquierdas, pero su comportamiento es otro: la coacción del nacionalismo está alcanzando cotas inadmisibles. Así, hoy asistimos a actos violentos contra nuestras instituciones y las voces que luchan y denuncian la situación, cuyo paradigma es Ciudadanos, son atacadas de la forma más burda. Se promueve un absurdo enfrentamiento entre Cataluña y España e incluso se moviliza al pueblo en favor de la secesión.

¿Debemos continuar callados los catalanes y todos los españoles en general? En nuestro partido sabemos desde el principio que el silencio juega en nuestra contra y que los ciudadanos debemos alzar la voz y denunciar esta situación. Por todo ello, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, convoca para el próximo 7 de octubre a las 11.30 en Barcelona una marcha Por la Convivencia y el Respeto a las Instituciones, a la que invitamos también a otros partidos y asociaciones. Esta es una gran oportunidad para todos juntos gritar bien alto que exigimos otro modelo de sociedad, en el que la coacción, la amenaza y la violencia sean perseguidas y excluidas, y en el que el respeto sea la base de la convivencia.

Una marcha de blanco
Te proponemos que el día 7 sea un día de blanco. Este color es la fusión de todos los colores del espectro cromático. Es la luz y la claridad. Pongamos luz en la oscuridad reinante y seamos claros a la hora de hablar: no vamos a aceptar más violencia. Por ello, te invitamos a vestir alguna prenda de color blanco, a llevar globos de color blanco, pancartas blancas... En el punto de partida de la manifestación habrá pintura blanca para las manos. Levantaremos unas manos blancas por libertad, en una manifestación ciudadana pacífica. Te recomendamos llevar también pitos u otros instrumentos que hagan ruido. ¡Vamos a hacernos oír!

P.D.: No olvides invitar a tus familiares y amigos. Esta será una gran fiesta
ciudadana.